Novedades científicas y oportunidades de colaboración marcaron Congreso Mundial de los musgos

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Fueron cinco jornadas compartiendo interesantes investigaciones acerca de la similitud entre las regiones subpolares del globo, en la capital de los llamados “bosques en miniatura” y de la ciencia briológica.

El Congreso científico más austral en la historia de la humanidad se celebró en Puerto Williams, capital de la Provincia Antártica Chilena y de la ciencia briológica mundial. Una semana entera en el extremo sur del mundo vivieron cientos de investigadores de distintas nacionalidades, tras participar del vigésimo tercer Congreso de la Asociación Internacional de Briólogos en la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos, inaugurado por la presidenta Michelle Bachelet el 11 de enero pasado.

La elección de la sede se debe al trabajo de investigación, educación y conservación que, durante los últimos 15 años, ha desarrollado el Programa de Conservación Biocultural Subantártica, coordinado por las universidades de Magallanes, North Texas y el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB) en el parque Etnobotánico Omora. Este equipo descubrió que Cabo de Hornos constituye un hotspot o punto destacado a nivel planetario, de biodiversidad de briófitas (musgos y hepáticas) y de líquenes. Además, puso en valor esta riqueza creando el “ecoturismo con lupa”, innovación económica y sustentable que ha llamado la atención de la comunidad internacional.

Recorrido por el Parque Etnobotánico Omora observando tras la lupa los pequeños bosques de este ecosistema.

El balance fue todo un éxito, ya que los participantes, además de conocer y recorrer uno de los lugares más prístinos del planeta, se pudieron empapar de la realidad de un territorio aislado que marca la soberanía continental de Chile y el punto más cercano a la Antártica, y ser testigos, al mismo tiempo, de interesantes investigaciones que compartieron en un ciclo de exposiciones en el Liceo Donald McIntyre Griffits de la ciudad.

El evento incluyó visitas a terreno, como al sitio arqueológico Caleta Paula, donde apreciaron cómo los Yaganes estaban atentos a su entorno, para poder sobrevivir en una zona compleja desde el punto de vista climático y alimenticio. Otra de las experiencias fue ascender el Cerro La Bandera, oportunidad que aprovecharon para tomar muestras de líquenes, musgos y hepáticas, y comprobar en terreno cómo estos pequeños organismos pueden resistir los constantes cambios climáticos.

Otro paso hacia el Centro Cabo de Hornos

En el intertanto, y como representantes de la organización del evento científico, los doctores Ricardo Rozzi y Bernard Gofinett, y la doctora Francisca Mazzardo, refrendaron su agradecimiento al Gobierno por el compromiso en la implementación del Centro Cabo de Hornos, en una cita que sostuvieron con el Gobernador de la Provincia Antártica, Patricio Oyarzo. Esto, tras la visita de la presidenta Michelle Bachelet a la inauguración del Congreso, donde entregó, oficialmente, a la Universidad de Magallanes y a la Fundación Omora, el terreno donde se emplazará la estructura.

Ricardo Rozzi, Bernard Goffinet y Francisca Massardo visitaron al gobernador de la Provincia Antártica, Patricio Oyarzo, para agradecer por el compromiso presidencial de construir el Centro Cabo de Hornos.

El Centro Cabo de Hornos cumplirá en la Reserva de Biosfera Cabo de Hornos un papel equivalente al que cumple la estación Charles Darwin en la Reserva de Biosfera Galápagos, integrando ciencia, educación, conservación y turismo de intereses especiales. El edificio, que se alzará encima de un pequeño promontorio con vistas al Canal Beagle, tendrá 1.500 metros cuadrados construidos, y contará con un centro de visitantes, con un auditorio con capacidad para 170 personas, instalaciones educativas y un laboratorio de investigación.

La interrelación de las zonas subpolares

El Dr. Rozzi comentó que varios de los estudios presentados en la conferencia, mostraron la interrelación entre las regiones subártica y subantártica, lo que entrega evidencia que las dos zonas subpolares están mucho más unidas de lo que se pensaba antes.

“Los musgos del Cabo de Hornos son musgos relacionados con Alaska –resaltó el científico- y, en este Congreso, se nos dio a conocer al responsable: las aves migratorias. Las aves de Alaska vuelan en sólo seis días sin parar cada año de Alaska hasta Cabo de Hornos y luego, algunas al territorio antártico, trayendo en sus plumas o en sus patitas musgos que vienen del subártico”.  De esta forma es que, explicó Rozzi, “de más al norte llega la semilla y se instala, y lo difícil era entender cómo era tan rápido”.

Bernard Goffinet, briólogo y liquenólogo de la Universidad de Connecticut y presidente de la agrupación de científicos, dijo que, a partir de esto, espera que “se impulsen trabajos y proyectos colaborativos entre ambas regiones, ya que durante esta conferencia aprendimos más sobre las similitudes entre las regiones subantárticas y subárticas, y los parámetros ecológicos que dan forma a la composición de la comunidad y distribución de briófitas”.