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Centro de Investigación GAIA Antártica


Investigación – Docencia – Vinculación con el Medio

03 de julio del 2020

La cuarentena me hace rememorar: una historia antártica entre tantas otras

Fue marcadora la experiencia en mi vida al visitar Berlín en el año 1986, cuando aun existían las dos Alemanias. Con unos pocos marcos en el bolsillo y separada de mi familia durante seis meses, ver la decepción y frustración de los alemanes en el lado oriental y sentir la 2ª Guerra Mundial como que fuera un pasado cercano fue importante.

Después de un largo periplo por el mundo, leo las notas que escribí en el año 1997, cuando fui la primera vez a la Antártica y que no se han extraviado ni de mi corazón ni de mi mente. Escribí en mi diario las “Memorias en el Nuevo Continente” y recuerdo ese viaje tan inusual.

Nos encontramos en el aeropuerto para embarcarnos en el Hércules C-130 de la Fuerza Aérea de Chile con el capitán de la nave. Un tipo relativamente alto, con un bigote a lo “Magnum” (serie de televisión de los años 80) y un sombrero que me hacía recordar aquella visita a Berlín 11 años antes. Me traía a la memoria las gorras que usaban los soldados norteamericanos, típicos de la 2º Guerra Mundial y de las películas de los años 60. Entre mochila, microscopio, cámara fotográfica, trípode, etc. nuestro ánimo permanecía intacto y con el corazón lleno de ilusión. Al cabo de un entrar y salir, los brazos ya no eran los mismos con tanta carga, pero había que andar rápido, porque era cierto que no esperaban a nadie. Nos instalamos en el Hércules uno al lado del otro. Comenzó un ruido ensordecedor de los motores del avión y ahora sí que me creía en la 2ª Guerra, lista para saltar en el paracaídas y derrotar al enemigo, siempre al mando de aquel capitán con cara de “Aliado”.

Afortunadamente, nada de eso era cierto y después de un viaje de unas cuantas horas llegamos a un lugar lindo, hermoso, con formaciones geológicas impresionantes aun con un poco de nieve.

Era Antártica para mí o pre-Antártica para otros. Era la época en que no existía internet, ni antena para teléfono móvil, ni pensar en un teléfono satelital. Era la época en que los investigadores no viajaban en vuelos comerciales al continente helado, ni pasaban por el counter para dejar su equipaje. Era la época en que el único teléfono disponible para la tropa estaba en una cabina en la sala de juegos de la Base de la Fuerza Aérea, donde mientras algunos jugaban una mesa de billar se enteraban de todas las cosas que se hablaban, porque además de hacer fila, había que hablar a los gritos.

Era también la época en que los turistas nos tomaban fotos como que fuéramos “the typical person of the Island” y que preguntaban si buscaba polen fósil para encontrar fuentes de petróleo. Era la época en la cual uno permanecía ausente de este mundo y no se enteraba que hubiera habido una Guerra en el Golfo. Era la época en que el hombre se hacía parte de la naturaleza, casi al borde de cuando el mundo se detiene. Aquel hombre que se entremezclaba con el paisaje, en esa profundidad de silencio o de equilibrada resonancia, mezcla entre soledad y divinidad.

Fue la primera vez que pasé mi cumpleaños en la Antártica, donde uno atesora regalos como un pingüino hecho con la técnica del origami o un simple saludo cariñoso de las personas que están en ese momento al lado de uno. Fue la primera vez que no me importó dónde estaba, porque fui querida y celebrada.

Unas semanas después, en forma acelerada ordené mis cosas, porque volvíamos al continente “no helado” en un vuelo de la Fuerza Aérea brasileña. Todo un fenómeno, hasta con auxiliares de vuelo y desayuno incluido, lo que hoy sería como un “all inclusive”. No me olvidaré del sabor de esa Quiche Lorraine que nos dieron, que cuando la cocino en casa, me hace volver a ese día cuando tenía la incertidumbre de saber si volvería algún día.

Luego de todos estos años, he estado una buena cantidad de veces más en Antártica, viendo cómo evoluciona tecnológicamente el asiento del hombre en la Antártica, llevando en la mochila el tiempo de los anti-valores, donde ya no se conjuga el verbo “compartir”, sino que se conjuga el verbo “competir” y donde la ciencia se ha obligado a la venta de un “producto”.

Afortunadamente existen algunas cosas en Antártica que permanecen y siguen siendo como antes. Después de haber estado en zonas remotas, cercanas a una experiencia a la suerte de Dios y ajenas a estos avances en las comunicaciones, la Antártica vuelve a ser la Peligrosa, la Incomunicada, la Aventurera, la Difícil, la Indomable, la casi al borde de la muerte.

En ese momento, cuando vuelves con la cara partida por el frío y por el viento, con algo menos de peso y algunas magulladuras en tu cuerpo, te das cuenta que traes los bolsillos llenos de un éxito impalpable para otros. Con la misma sonrisa de siempre, del hombre aventurero regresado con vida, la conmoción del reencuentro se hace latente y se repite en el corazón, como que fuera el primer retorno a este mundo diferente.

Fuente: La Opiñon

03 de julio del 2020

Estudiante en práctica en CIGA transforma en laboratorio la pieza de su pensión en Punta Arenas

Solo un día después del primer caso de Covid-19 confirmado en el país, la estudiante de quinto año de Geografía de la Universidad de Chile, llegó a Punta Arenas para hacer su práctica profesional.

La estudiante de quinto año de Geografía de laCasa de Bello, Catalina Fernández, quien se encuentra en el extremo sur gracias al programa de Movilidad Nacional Estudiantil del Consorcio de Universidades del Estado de Chile (Cuech), no dudó en continuar su trabajo desde la habitación que arrienda en Punta Arenas, cuando el pasado 1 de abril se decretó cuarentena en la ciudad austral.

Solo un día después del primer caso de Covid-19 confirmado en el país, la estudiante de quinto año de Geografía de la Universidad de Chile, llegó a Punta Arenas para hacer su práctica profesional.

Catalina alcanzó a trabajar cerca de un mes presencialmente en el Laboratorio de Botánica del Instituto de la Patagonia de la UMAG, antes de que comenzara la cuarentena en Punta Arenas.Catalina alcanzó a trabajar cerca de un mes presencialmente en el Laboratorio de Botánica del Instituto de la Patagonia de la UMAG, antes de que comenzara la cuarentena en Punta Arenas.

Desde que se decretó la cuarentena, continúa su trabajo desde su pieza, estudiando los cambios ambientales en la zona del Glaciar de Grey, a través del análisis de los anillos de los árboles de lenga.Desde que se decretó la cuarentena, continúa su trabajo desde su pieza, estudiando los cambios ambientales en la zona del Glaciar de Grey, a través del análisis de los anillos de los árboles de lenga.

Estudiar los cambios ambientales en la zona del Glaciar de Grey, a través de los anillos de los árboles de lenga, es en lo que consiste, a grandes rasgos, la práctica profesional en el área de la investigación de Catalina Fernández, la que comenzó presencialmente en marzo, específicamente en el Laboratorio de Botánica del Instituto de la Patagonia de la Universidad de Magallanes (UMAG), pero que tras la cuarentena decretada en Punta Arenas, tuvo que trasladarse a su habitación.

Solo un día después del primer caso de Covid-19 confirmado en el país, la estudiante de quinto año de Geografía de la Universidad de Chile, llegó a Punta Arenas para hacer su práctica profesional asistiendo en el proyecto FONDECYT “High-resolution Holocene glacial chronologies across Patagonia (47°-51°S): testing mechanisms of initiation and modulation of glacial events in the southern Andes”, bajo la tutela del profesor de la UMAG, Juan Carlos Aravena.

Debido a la contingencia sanitaria fue la única estudiante a nivel nacional que logró viajar a la universidad de destino, a través del programa de Movilidad Nacional Estudiantil del Cuech, que permite a las y los estudiantes de las universidades estatales del país, realizar distintas actividades académicas en otra institución a lo largo de Chile.

“Yo igual me acuerdo que mi profe me dijo: ‘¿te quieres ir?’; y yo dije: ‘¡no!’, porque ya estaba acá, cómo me iba a ir. Yo no me imaginaba yéndome así, perdiéndome la experiencia (…) él me preguntó si me gustaría traer el equipo a la casa para no ver afectado mi trabajo y yo le dije que sí”. Catalina primero trasladó una lupa y luego, gracias a Jacqueline Álvarez, profesora de Enseñanza Básica y dueña de su pensión, quien le prestó un segundo escritorio y le ofreció una pieza con más luz del sol, llevó otros equipos y pudo continuar con una labor que todavía realiza desde su habitación, a pesar del levantamiento de la cuarentena en su actual ciudad.

“Yo decía: ‘qué voy a hacer’, porque imagínate, estar encerrada en tu pieza sola. Pero todo se fue dando y fluyó súper bien, así que agradecida de todo. Incluso esto de la señora Jacquie yo lo agradezco harto. Con ella siempre tomamos desayuno juntas, almorzamos juntas (…) yo igual le he ayudado con el tema de Zoom, entonces se ha generado una relación súper buena. Prácticamente me adoptó. Eso ayuda mucho”, puntualiza Catalina, respecto a su experiencia, la que califica como “demasiado positiva”, pese a las adaptaciones que ha debido hacer producto de la emergencia sanitaria.

Además del cuidadoso análisis que desarrolla desde su casa, siempre apoyada por sus profesores y equipo de investigación, Catalina pudo asistir como oyente, a través de Zoom, al curso “Cambios climáticos pasados y modernos”, del Doctorado en Ciencias Antárticas y Subantárticas (UMAG), lo que también valora como una oportunidad muy enriquecedora. “Ha sido genial porque tuve clases con distintos profesores y terminó hace poquito. Fue muy entretenido. De hecho, me hizo clases Mike Kaplan”, doctor especialista en historia glacial, de la Universidad de Columbia (Nueva York).

Sin cuarentena, Catalina, quien por ahora se quedará en Punta Arenas hasta fines de julio, sale a caminar casi todos los días en las cercanías del Estrecho de Magallanes “porque hay que aprovechar el sol. Acá que haya sol sí es un hito”, dice.

“A nivel personal ha sido todo un crecimiento. El apoyo de mis profes, tanto de Pablo Sarricolea (U. de Chile) como de Juan Carlos Aravena (UMAG), ha sido súper importante. Ellos me motivan. Inicialmente esto es súper difícil. Estar en un área complicada como científica y empezar a progresar, es algo que te prepara para toda la vida (…) Yo ahora estoy haciendo la práctica en apoyo al proyecto Fondecyt y como voy a hacer la memoria, estamos viendo la posibilidad de ser tesista del proyecto. Y sí, no me niego a venirme, si en algún momento se da la oportunidad”.

Fuente : Comunicaciones U de Chile

22 de junio del 2020

CIGA y Scouts promueven celebración de Semana Polar Internacional

El Centro de Investigación Gaia Antártica de la Universidad de Magallanes por Chile otorga el Sello Antártico Institucional y en este contexto, comenzaron a trabajar con el grupo de Scout San Miguel, que durante dos años organizará actividades mensualmente, dedicadas al tema antártico. El Día de la Tierra, una charla con una profesora brasileña, el Mes del Agua, son algunas de las actividades en que han participado.

En mayo, para el Mes del Mar, invitaron a científicos para que conversaran con los integrantes del grupo, en las que participaban unas 80 personas, a través de plataformas virtuales. Continuaron con el Día del Medio Ambiente, el 5 de junio, y para este lunes, cuando ya esté iniciando el invierno, se iniciará la Semana Polar Internacional, en la que se abordarán temas del Artico y de la Antártica. El evento es llevado adelante por Gaia Antártica, el Polar Educators International (PEI) y la APECS Internacional, organismos que movilizan en el mundo a investigadores y educadores para desarrollar actividades relacionadas con las máximas reservas mundiales del agua y reguladores del clima por excelencia.

Es así como los grupos scouts como el de San Miguel han tomado la bandera de ese interés antártico, organizando cuatro concursos de carácter interno: “Postal Scout Antártica”, con datos interesantes tanto del movimiento scout como del continente helado; “Dibujos Antártica vs Artico” en las que, utilizando cualquier técnica, se puede optar por las bellezas de ambas zonas ; el tercer desafío es “Poster antártico informativo”, en la que se deberá plasmar información interesante e importante, ya sea características físicas, climáticas o de su fauna; y finalmente, “Antártica en 100 palabras”, donde se invita a crear microcuentos, además de subir fotos con el proceso de cada trabajo. La fecha de entregará para los cuatro concursos es el viernes 26 de junio.

En la imagen, Yoppen (amigo en lengua selknam), la mascota representativa del Sello Antártico Institucional en conjunto con el grupo de Scouts de San MIguel.Al respecto, el coordinador de Gaia Antártica, Alfredo Soto destacó que “la asociación nacional de Scouts está muy interesada en lo que están haciendo, entonces hemos considerado que este grupo de San Miguel, por su compromiso y participación, como dentro de un plan piloto que pueda ser desarrollado el próximo año a nivel nacional, con todos los grupos del país, que son cerca de 700 y para nosotros, como universidad es importante tener esta cobertura y se destaquen estos aspectos que son educativos. Tuvimos una reunión con la dirección de la Asociación Nacional de Scouts y están muy interesados en integrar este Sello Antártico Internacional para sus otras agrupaciones que están a nivel nacional”.

En la imagen, Yoppen (AMIGO  en lengua selknam), la mascota representativa del Sello Antártico Institucional en conjunto con el grupo de Scouts de San MIguel.

18 de junio del 2020

Científicos chilenos descubren en la Antártica el huevo más grande durante la era de los dinosaurios

Por cerca de ocho años a este objeto se le conoció como “The Thing”, por la película de terror y ciencia ficción de John Carpenter de 1982, debido a su extraña apariencia, similar a una gran pelota de basquetball aplastada o a un saco plegado, así como por el hecho de haber sido encontrado en la Antártica. El misterio sobre qué era este fósil, hallado por investigadores de la Universidad de Chile y del Museo Nacional de Historia Natural, entidad dependiente del Servicio Nacional del Patrimonio Cultural, del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, durante una expedición a la Antártica en el 2011, fue resuelto por científicos de ambas instituciones y de la Universidad de Texas, en Austin.

La investigación, destacada por la revista Nature, determinó que el inusual cuerpo se trataría de nada más y nada menos que el mayor huevo de la era de los dinosaurios del que se tenga registro, y el segundo más grande en la historia, después del huevo del “ave elefante”, un ave extinta, similar a un avestruz, que habitó Madagascar hasta el siglo XVIII. Microscopía electrónica de barrido, espectroscopía de rayos x y difracción, espectrometría y tomografías fueron parte del análisis que permitió al equipo de científicos concluir que se trataría además de un particular huevo de cáscara blanda, parecido a los que colocan lepidosaurios como lagartos, serpientes y tuátaras en la actualidad.

259 especies de lepidosaurios integraron la gran base de datos construida por los investigadores para identificar la relación de este huevo con este grupo de animales. “Se hicieron dos estudios para identificar características del huevo y tamaños corporales de la madre. Uno de ellos permitió comprobar que el huevo era de cáscara blanda, una muy delgada además. El segundo analizó una gran cantidad de lepidosaurios para intentar estimar el tamaño de la madre en relación a las dimensiones del huevo, lo que arrojó un rango amplio, entre 7 y 17 metros”, explica Alexander Vargas, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile y director del Proyecto Anillo Registro Fósil y Evolución de Vertebrados, integrado por la Universidad de Chile, el Museo Nacional de Historia Natural y el Instituto Antártico Chileno (INACH).

El Antarcticoolithus bradyi

Este es el huevo de cáscara blanda más grande que se conozca a la fecha. Su masa estimada estaría cerca de los 6,5 kilos, y tendría unos 29 centímetros en su eje mayor y 20 en el menor. El aspecto de pelota de goma desinflada fue clave para plantear que se trataba de un huevo blando eclosionado, pero los estudios posteriores precisaron además que presenta una corteza calcárea externa 10 veces más delgada que la que tendría un huevo de cáscara dura de este tamaño (como los de aves y cocodrilos) y una membrana testácea proteica interna de gran grosor, características que le dan la apariencia de cáscara blanda a este tipo de huevos.

Su importancia está dada tanto por su enorme tamaño como por su rareza. De hecho, hasta hoy se conoce sólo un registro de huevo fosilizado de este tipo en China. “Gracias a este hallazgo ahora sabemos que existen huevos de cáscara blanda de este tamaño. La masa límite de estos es de 700 gramos, entonces viene a romper el esquema con sus 6.5 kilos, comparables a la masa del gran huevo del “ave elefante” de Madagascar y a los mayores huevos de los dinosaurios no aviares. Con este dato podemos comprender un poco más sobre la forma de reproducción de los grandes reptiles marinos de la era mesozoica”, destaca David Rubilar, Jefe del Área de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural, que participó en este trabajo.

El fósil, nombrado Antarcticoolithus bradyi, que significa “huevo de piedra antártico tardío”, es algo inédito también porque la regla general en el caso de los fósiles “es que se preserven sólo aquellos de cáscara dura, mientras que los huevos de cáscara blanda, compuestos principalmente de una capa proteica, tienden a descomponerse con facilidad, y no quedar preservados como fósiles”, agrega el investigador.

Huevo de reptil marino

El estudio, realizado junto a científicos de la Universidad de Texas en Austin, determinó que la especie que produjo este huevo correspondería a un reptil marino, muy probablemente a un mosasaurio, especie que vivió hace más de 66 millones de años en Europa Occidental, Norteamérica, Sudamérica y Antártica. “Los mosasaurios son lagartijas gigantes adaptadas al agua, directamente emparentados con lagartos monitores de lengua bífida, como el dragón de Komodo, y serpientes. Este es probablemente un huevo vestigial de uno de ellos, es decir, un huevo cuyo desarrollo transcurre en el útero, y que apenas sale de la madre, la cría emerge de él. Se considera una forma distinta de viviparismo en reptiles, de dar a luz crías vivas”, plantea Alexander Vargas.

La isla Seymour , el sitio donde fue encontrado, es abundante en fósiles de mosasaurios y plesiosaurios, comenta además Rodrigo Otero, investigador de la Red Paleontológica de la U. de Chile que encontró este huevo junto a David Rubilar. Desde este sector extrajeron también los restos que le permitieron, junto con otros científicos, describir al Kaikaifilu hervei el año 2017, el mosasaurio más grande de Antártica conocido hasta el momento, y de la misma edad del huevo. “Todas las características de este huevo de cáscara blanda apuntan a afinidades con lepidosaurios, que es un grupo que incluye a los mosasaurios. Sabemos que existen mosasaurios de la talla suficiente para producir un huevo de estas características, como es el caso del Kaikaifilú hervei, cuyo tamaño se estima entre 7 a 10 metros. Pero la parte que no sabemos es lo que pasa con los plesiosaurios. Sabemos que hay plesiosaurios de hasta 12 metros en Antártica, pero es un grupo que se extingue en el límite K/Pg (evento de extinción masiva de hace 66 millones de años) y, por lo tanto, no tenemos forma de hacer una comparación con organismos vivos del mismo linaje”.

Los investigadores dataron este fósil en cerca de 66 millones de años, justo al final del período Cretácico, por lo que fue puesto muy cerca del momento de la extinción masiva que pone fin a la era de los dinosaurios. “Antártica era un sector muy similar a un archipiélago. La fauna de reptiles de marinos incluye -hasta donde sabemos- plesiosaurios, mosasaurios, tortugas marinas, y también se han encontrado abundantes restos de tiburones. A nivel continental, se ha hallado abundante flora, representada por troncos fósiles, como los Nothofagus, que son árboles como el ruil y el roble, muy parecidos a los que podemos encontrar hoy en la Región del Maule. Además, hay registros de una diversidad de dinosaurios saurópodos, terópodos y ornitópodos”, describe Rodrigo Otero.

Historia de un inédito hallazgo

El descubrimiento de este huevo ocurrió el 2011, en el marco de la Expedición Científica Antártica que año a año realiza el Instituto Antártico Chileno (INACH). Ese año se desplegó la mayor campaña paleontológica del país en el Continente Blanco a la fecha, y gran parte del trabajo de los paleontólogos y geólogos que la integraban se concentró en la Isla Seymour, territorio insular ubicado al noreste de la Península Antártica, muy cerca de la gran isla James Ross.

“Esta isla genera un interés especial para la paleontología, no sólo porque a lo largo de toda su extensión es posible encontrar maravillosos y abundantes fósiles, sino también por el hecho de que ahí se encuentra uno de los pocos lugares en el planeta donde está bien identificado el límite K/Pg, que marca el fin de la era mesozoica, o de los dinosaurios, y el comienzo de la cenozoica, o era de los mamíferos, hace 66 millones de años”, señala David Rubilar, quien encontró este huevo junto a Rodrigo Otero el marco del proyecto Anillo de Ciencia Antártica ACT-105 Conicyt-Chile, dirigido por la profesora de la Universidad de Chile, Teresa Torres.

Durante esa expedición, junto a Rodrigo Otero, exploraron un sector de la isla donde se habían identificado múltiples restos de mosasaurios y plesiosaurios. “En uno de estos lugares encontramos un gran cráneo de mosasaurio, y días después, a unos 200 metros, vimos una estructura negra que pensamos que era otro cráneo. Cuando la sacamos nos dimos cuenta de que era algo orgánico, tejido blando de alguna naturaleza, y empezamos a hipotetizar. Pensamos primero que podía ser un estómago de reptil marino o incluso un alga. Cuando llegamos al campamento preguntamos a los geólogos que nos acompañaban si habían visto algo similar y su cara de incertidumbre daba la respuesta, así que como no sabíamos lo que era, el paso siguiente fue llamarla la cosa”, relata Rodrigo Otero.

El misterioso resto orgánico, conocido desde entonces como “The Thing”, fue llevado ese 2011 al Museo Nacional de Historia Natural, lugar donde permaneció como un objeto fósil no identificado hasta el 2018. Ese año la investigadora de la Universidad de Texas en Austin, Julia Clarke, quien durante una visita al recinto conoció este hallazgo y planteó la posibilidad de que se tratará de un huevo blando plegado. “En ese mismo momento revisamos imágenes de huevos de serpientes marinas, que poseen huevos blandos, y eran idénticos aquellos pliegues que se generan luego de la eclosión. Ahora ‘la cosa’ podía ser un huevo de un reptil marino, uno enorme ¡había que hacer el estudio!”, relata David Rubilar.

A futuro, aún se abren muchas interrogantes por responder en relación a este descubrimiento, adelanta Alexander Vargas. “Esta es una de las pocas veces que se ha encontrado un huevo en un sedimento marino y, además, blando. Es curioso que se haya preservado ahí. Hay muchas coherencias que cruzan este hallazgo. Esto quizás nos da una pista de en qué tipo de entornos podríamos encontrar otros huevos de este tipo. También se abre una discusión sobre cómo y dónde nacían estos animales”, concluye.

10 de junio del 2020

Glaciólogo asociado a CIGA-Umag participa en proyecto tecnológico

De acuerdo con el glaciólogo de la Universidad de Magallanes,  asociado al Centro de Investigación GAIA Antártica, el Dr. Sebastián Mernild, comenta : “algunos glaciares de la cuenca del Río Maipo, donde se realizaron pruebas para la conservación de los Glaciares, han perdido cerca de un 70% de su superficie en los últimos 50 años, pudiendo esto afectar el suministro de agua a la ciudad de Santiago en los próximos 50 años”.

El Dr. Mernild trabaja en estos estudios en conjunto con otros colegas de otras institucione, universitarias , pero quien lleva esta iniciativa es Glacier Coolers una empresa innovadora  cuya iniciativa se trata de preservar glaciares blancos y cuerpos de nieve con el fin de mitigar los impactos ambientales producidos por el calentamiento global, la escasez de lluvias, y la deposición de polvo en suspensión en zonas de alta montaña. Para ello, realizan instalaciones de sistemas de coberturas de geotextiles blancos, montados sobre estructuras modulares, en la superficie de glaciares/mantos nivales, lo cual permite disminuir el derretimiento de estos en aproximadamente un 65%, permitiendo así una mayor acumulación del recurso hídrico en alta montaña.

En esta oportunidad  se instaló 300 estructuras metálicas removibles, logrando evitar el derretimiento de 2.530 m3 de hielo en un período de 5 meses.

La empresa chilena trabajó en el Glaciar Argüelles, ubicado en los inicios de la cuenca del Río Maipo, en la Región Metropolitana, tras 5 meses desde que se instalaran las estructuras de protección diseñadas, fabricadas y patentadas por la empresa.

Este proyecto contó con la supervisión del Centro de Investigación en Chile en Tecnología Aplicada a la Minería de la Universidad de Chile (AMTC), institución externa que verificó los resultados. Estas estructuras fueron trasladadas en helicóptero e instaladas durante el mes de noviembre de 2019, cubriendo una superficie de 900m2. La instalación fue retirada durante la primera semana de abril y en menos de un semestre logró evitar el derretimiento de 2.520 m3 de agua, y generar una mejor conservación de la masa glacial, logrando reducir su retroceso.

Rodrigo Irarrazaval, jefe de proyecto de Glacier Coolers, afirma que esto “es una muy buena noticia para quienes trabajamos en restaurar las consecuencias generadas por la humanidad en el medioambiente; ya que supone una luz de esperanza para conservar y recomponer nuestro patrimonio glaciar. Según los datos provistos por el AMTC, la capacidad de reducción de la ablación se estima en cerca de un 62%, logrando conformar un bloque de hasta 6 metros de altura en el área cubierta

Clemente Pérez, fundador de Glacier Coolers, señala que la innovación consiste no sólo en proteger el área cubierta por las estructuras removibles durante el verano, sino que también en producir un reforzamiento de la zona de ablación, con lo cual se protege también al resto del glaciar, para reducir su retroceso.

Según estimaciones de la Dirección General de Agua (DGA), los glaciares en Chile ocupan una superficie total de 23.641 km2, valor que corresponde a cerca del 80% de los glaciares de Sudamérica.

Fuente : eleconomistaamerica.cl

03 de junio del 2020

Dra. Judith Pardo de CIGA-Umag conforma comité editorial de revista internacional científica PLOS

PLOS ONE es una revista académica revisada por pares que realiza publicaciones científicas. PLOS es  Public Library of Science ,  una editorial líder sin fines de lucro de acceso abierto a este tipo de revistas. PLOS ONE se caracteriza por ser  una editorial rigurosa, de revisión profesional por pares, considerando en su desarrollo una amplia gama de artículos de ciencia y medicina, y de acceso abierto: entre su quehacer esta la filosofía que la ciencia sea de libre acceso para el público. Hoy día, PLOS ONE es uno de las revistas de este tipo más grandes del mundo. La Dra. Judith Pardo-Pérez, investigadora del Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes, ha sido convocada como editor académico de PLOS ONE a partir de mayo del 2020. Desde esta tribuna la Dra. Pardo, ha aceptado las condiciones de un trabajo colaborativo en conformar el comité editorial y poner a disposición su capacidad, contribuyendo con su tiempo, experiencia y energía, proporcionando así un gran servicio a la revista y a la ciencia en general. La Revista PLOS ONE, a través de su Jefe Editor  y su equipo de trabajo están  muy agradecidos por esta contribución a la revista. La Revista es y tiene un carácter internacional y contiene un consejo editorial de una amplia variedad de países y que son requeridos y  leídos por personas de todo el mundo.

25 de mayo del 2020

XL Congreso de Ciencias del Mar se reprograma para mayo de 2021

La situación de pandemia ha obligado a posponer una serie de actividades académicas. En ese contexto, es que en la reciente reunión del Directorio de la Sociedad Chilena de Ciencias del Mar, fue consenso que, dado el escenario actual y las proyecciones de este problema mundial, es necesario recalendarizar el XL Congreso de Ciencias del Mar para mayo de 2021.

La decisión afecta, además, el calendario de congresos, por lo que el Directorio invitó a una reunión ampliada con el Comité Organizador del XL Congreso de Ciencias del Mar y representantes de las Universidades que habían solicitado los próximos Congreso hasta el año 2023.

Por ello, además de coincidir en su aplazamiento para el próximo año, se decidió que, de acuerdo al desarrollo de la pandemia, se evalúan tres escenarios:

Congreso presencial en mayo de 2021 en Punta Arenas

Congreso virtual en mayo de 2021 desde Punta Arenas.

-Congreso mixto con asistentes presenciales así como participación a través de plataformas

La modalidad que, finalmente, se aplicará para el XL Congreso -y en los  siguientes si resulta necesario- será evaluada por el Directorio en conjunto al Comité Organizador correspondiente.

Al respecto, la presidenta del Comité  Organizador de la Universidad de Magallanes (UMAG), Dra. Claudia Andrade, reiteró que hoy no están dadas las condiciones para el desarrollo de reuniones académicas, pero se mostró optimista frente al 2021 y al protagonismo que han adquirido las ciencias del mar a nivel local y mundial.

A la fecha, se han recepcionado más de cien trabajos, los que están en revisión por parte del Comité Organizador, quienes esperan  informar, próximamente, de una  convocatoria complementaria.

Los detalles sobre  la presentación de trabajos e inscripciones serán informados en forma directa y en el sitio oficial https://congresocienciasdelmar.cl

Fuente : Comunicaciones UMAG

25 de mayo del 2020

Reconocimiento regional a Proyecto “Luz Austral” CIGA-UMAG

A mediados de abril, el Ministerio de Energía y la Agencia de Sostenibilidad Energética (Agencia SE), informaron los resultados del Primer Concurso Comunidad Energética. Según los representantes institucionales, el concurso –que forma parte del Programa Comuna Energética- recibió 300 postulaciones a nivel país, 28 de las cuales fueron elegidas; entre ellas, dos de la región de Magallanes: INACAP Punta Arenas y el Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes (CIGA). Esta última con doble mérito el haber sido seleccionada la propuesta  “Luz Austral”, la mejor evaluada a nivel país, de entre más de 300 postulaciones a nivel nacional.
La Investigadora del Centro CIGA de la UMAG se refiere: “Nuestro proyecto emplazado en las cercanías de las instalaciones del Centro GAIA de la UMAG propone como elemento fundamental la generación de energía eléctrica limpia mediante paneles solares (se proyecta instalar alrededor de 2,5 kW que debiesen generar alrededor de 2.556 kWh anuales); también posee un fuerte componente en lo que se refiere al monitoreo del sistema, generando datos de relevancia nacional. En lo que respecta al impacto social en términos de vinculación con el medio, hemos proyectado visitas guiadas de más de 200 estudiantes de colegios y liceos de la ciudad. Por tanto, el hecho de que las autoridades regionales valoren estos esfuerzos y asimismo nos apoyen respecto de dudas que pudiésemos tener sobre del escenario energético local, se valora inmensamente”, contó Claudia Maclean.
Siga leyendo mayores antecedentes de este reconocimiento regional en el  Boletín Informativo,  ENERGÍA MAGALLANES , en la Página 9.
20 de mayo del 2020

Versión On Line del Diplomado de Asuntos Antárticos 2020

Datos generales

INICIO Y FINALIZACIÓN

Matrículas: 20 Mayo – 05 de Junio 2020

Inicio: 8 Junio 2020

Finalización: 24 de Octubre 2020

HORAS

150 horas Virtuales (incluidas horas de trabajo en la plataforma virtual y tiempo de preparación de trabajos, foros, pruebas y monografías)

HORARIO

Lunes a viernes: Asincrónico (Horario por definir)  con dedicación semanal total de 4 horas
cronológicas.
Sincrónico en foros o clases virtuales con el profesor correspondiente.

COORDINADORA Y TUTORA

Coordinadora y Tutora: Magaly Vera Palacios
magaly.vera@umag.cl (+56 9 97689240)

REQUISITOS DE INGRESO

DOCUMENTOS

– Carné de identidad (por ambos lados cada lado debe ser un archivo separado).
– Carta de intención (debe tener una presentación general: quién es, qué hace y expresar claramente motivación para hacer el Diplomado ¿por qué quiere ser elegido como alumno del Diplomado en Asuntos Antárticos año 2020?)

MATRÍCULA ON LINE

– Ingresar a  https://matricula.umag.cl/ vaya a ventana “Registrarse” y siga las instrucciones.
– Vuelva a la página   https://matricula.umag.cl/ vaya a “iniciar matrícula” siga las instrucciones.
– Esperar confirmación de aceptación al Diplomado en su correo electrónico proporcionado al momento de la matrícula.

DETALLE DE LOS MÓDULOS

ASPECTOS FÍSICOS DEL CONTINENTE ANTÁRTICO

Desarrolla temas de geografía, geología, oceanografía y clima del continente antártico.

ECOSISTEMA ANTÁRTICO

Revisa las interacciones entre los seres vivos presentes y pasados con relación al ambiente.

CONSERVACIÓN DEL CONTINENTE ANTÁRTICO

Se revisan temas sobre los cuidados especiales y la conducta humana relacionada con la protección del ambiente de acuerdo a los protocolos para su conservación.

ASPECTOS HISTÓRICOS Y LEGALES DE ANTÁRTICA

Trata sobre descubrimiento, exploradores, Sistema de Tratado Antártico y logística. Todo aquello que le confiere identidad a este continente tan particular como es Antártica.

14 de mayo del 2020

Alumna de Magíster Antártico de Umag participa en foro de Glaciología en Colombia

La Universidad de los Andes de Colombia esta organizando un foro que reúne expertos en glaciologÍa y que recurrirán a este llamado para el intercambios de ideas y sugerencias para evitar la perdida de los glaciares en los escenarios montañosos de Colombia.

En esta oportunidad la invitación ha sido extendida por una de las participantes del Foro y alumna de nuestro Magister en Ciencias Antárticas , la Señorita Ximena Vega.

Ximena es Fotógrafa con licenciatura en Biología de la Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, México. Actualmente es tesista de la Maestría en Ciencias Antárticas mención Glaciología de la Universidad de Magallanes en Punta Arenas, Chile. Es parte del grupo de científicas y científicos mexicanos que está impulsando el primer programa antártico en la historia de México: la “Agencia Mexicana de Estudios Antárticos”. Ha participado en dos expediciones científicas antárticas, durante el verano antártico del 2019 y 2020 lideradas por el Instituto Antártico Chileno (INACH), y viajó al Mar de Weddell con la misión IceBridge de la NASA en 2018.

Su línea de investigación es la bio-óptica aplicada a la dinámica entre glaciares y plataformas de hielo con el océano, y el papel que esta interacción juega en el ciclo del carbono en ecosistemas polares. Por otro lado, Ximena explora distintas vías para difundir la ciencia a partir del intercambio y transcripción del mundo natural por medio de la cultura, las artes visuales y la literatura.

La Universidad de los Andes de Colombia, fundada el 16 de noviembre de 1948 por un grupo de jóvenes liderado por Mario Laserna Pinzón, la Universidad de los Andes es la primera institución de educación superior privada en Colombia de carácter laico e independiente de los partidos políticos, ajena a defender los intereses de algún grupo social o económico.

El foro convoca a quienes estén interesados en hacerse participes en reconocer y asumir que para los jóvenes de Colombia sean considerados como la generación que verá desaparecer los glaciares.

Esta es una invitación un poco dramática pero realista al tomar en cuenta las condiciones en que se encuentran los glaciares de Montaña de la cordillera de Colombia…”la idea es  hacer un duelo colectivo, a despedir a nuestras piedras de cielo y a preguntarle a los glaciólogos si habrá algo que podamos hacer para prolongarles la existencia”… La invitación es a participar en un foro virtual donde habrán presentaciones más allá de la ciencia del hielo de las altas montañas, para asombrarnos con lo que han significado las montañas nevadas en nuestras culturas, apreciar su belleza y entender lo que significa su inexorable desaparición. Invitan: Cider, Maestría en Estudios de Sustentabilidad y Cumbres Blancas Global de la Universidad de los Andes de Colombia.

Para las inscripciones y mayores antecedentes al Foro de Glaciología en el siguiente link :     https://live.eventtia.com/es/webinar-despedida-glaciares

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Centro de Investigación GAIA Antártica

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