Voluntariado UMAG dio cuenta de su trabajo 2018

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De izquierda a derecha: Manuel Manríquez, vicerrector de Vinculación con el Medio; Sandy Vargas, presidenta Voluntariado UMAG; Nicolás Gávez, asesor Voluntariado UMAG; Fabián Aravena,secretario Voluntariado UMAG; Paola Fernández, asesora Voluntariado UMAG; Eduardo Pino, asesor Voluntariado UMAG y; Sergio Cerda, tesorero Voluntariado UMAG.

En dependencias de la Vicerrectoría de Vinculación con el Medio se reunió la directiva del Voluntariado de la Universidad de Magallanes (UMAG) con el vicerrector de Vinculación con el Medio de la casa de estudios, Manuel Manríquez, con el fin de dar a conocer el trabajo realizado por el organismo durante el 2018.

Según informó su directiva compuesta por la presidenta, Sandy Vargas, el secretario, Fabián Aravena y el tesorero, Sergio Cerda, la labor del Voluntariado UMAG se centró en motivar a la comunidad universitaria en la recaudación de fondos para colaborar con las Jornadas por la Rehabilitación que, el año pasado, tuvo como rostro a la alumna de Fonoaudiología del plantel, Verenice Runin.

El vicerrector se mostró complacido con la reunión tras la cual manifestó: “estoy muy contento con el trabajo del Voluntariado de nuestra institución, ya que han despertado la solidaridad entre nosotros y los vamos a seguir apoyando. La idea es que enfoquemos el trabajo que ellos realizan con la conmemoración de los 500 años del paso de Hernando de Magallanes por el Estrecho y que eso esté vinculado con los municipios de la región”.

En tanto, Sandy Vargas, presidenta del Voluntariado  dijo que “estamos satisfechos con la recepción del vicerrector, dado que nos da fuerza saber que la institución está comprometida con el trabajo que queremos realizar y esperamos que el apoyo quede mas aún de manifiesto este año 2019”.

A la cita también asistieron los asesores del Voluntariado: el académico Eduardo Pino, y los profesionales, Paola Fernández y Nicolás Gálvez.

Dr. Casassa participa en publicación de Nature que ofrece primer balance de masa glaciar de la Cordillera de los Andes

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La prestigiosa revista Nature Climate Change publicó el primer balance de masa que evalúa en detalle la pérdida de masa de hielo de los glaciares andinos desde Venezuela hasta Tierra del Fuego. En la investigación participó el Dr. de CIGA UMAG, Gino Casassa.

Dr. Gino Casassa.

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Se trata de “un gran logro que nos alegra y enorgullece. Muy buen trabajo y una gran contribución al conocimiento de los glaciares de América del Sur”, respondió el director del Centro de Investigación GAIA Antártica de la Universidad de Magallanes (CIGA UMAG), Dr. Juan Carlos Aravena, tras recibir un correo del investigador de dicho centro, Dr. Gino Casassa, informando de la publicación del artículo “Contracción de la elevación de los glaciares y cambios de masa en América del Sur” en la revista Nature Climate Change, donde participó como co-autor junto a otros 8 investigadores.

En qué consistió el estudio

Al comparar fotos históricas de glaciares con imágenes actuales, a menudo se aprecia roca donde alguna vez existió hielo. Sin embargo, es de mayor interés científico conocer la evolución de la masa glaciar, algo mucho más complejo medir que la extensión superficial de los glaciares. Investigadores alemanes en conjunto con científicos sudamericanos, incluyendo glaciólogos chilenos, han examinado todas las áreas glaciares de América del Sur con mayor detalle que nunca, desde las regiones tropicales de Venezuela hasta las regiones subpolares de Tierra del Fuego. Destacan dos hallazgos principales: la mayor pérdida de masa ocurre en los campos de hielo de la Patagonia, y los glaciares tropicales y los de Tierra del Fuego han perdido significativamente menos masa que aquella calculada anteriormente.

Medir la masa glaciar no es nada nuevo. Dos métodos distintos son utilizados con especial frecuencia. Una posibilidad es medir directamente el balance de masa en zonas glaciares específicas y extrapolar a regiones completas. Esto es particularmente problemático en grandes áreas glaciares, como los grandes campos de hielo en la Patagonia, ya que casi no existen tales series de medición in situ. La otra posibilidad es medir el campo de gravedad por medio de datos satelitales. La gravedad en la Tierra cambia, no solo espacialmente, sino también a lo largo del tiempo. Entre otros factores, la gravedad varía por diferencias en la composición de la masa existente en el sector superficial de la Tierra, como por ejemplo las cordilleras, los movimientos del núcleo terrestre, los desplazamientos de las placas tectónicas, e incluso debido a la pérdida de hielo de los glaciares. Una desventaja de este método es su escasa precisión en áreas pequeñas cubiertas por glaciares como ocurre en los trópicos y en los Andes centrales y del sur de Chile y Argentina.

Un método de medición para todos los glaciares

El año 2000 la NASA generó por primera vez un mapa topográfico a escala global, exceptuando las zonas polares, a partir de la misión de radar SRTM a bordo del transbordador espacial Endeavour. A partir de 2010, dos satélites de radar TanDEM-X del Centro Aeroespacial Alemán (DLR) orbitan la Tierra, con la misión de crear una imagen tridimensional de la Tierra con una calidad uniforme y una precisión vertical sin precedentes que alcanza hasta un metro. El estudio publicado esta semana por Nature Climate Change incluye mediciones TanDEM-X del período 2011-2015, que han sido comparadas con las mediciones SRTM del año 2000 a la escala de todos los Andes, calculando de esta manera cambios en la masa glaciar andina utilizando un método de medición uniforme. El método proporciona asimismo datos precisos para glaciares individuales. Al comparar las mediciones de las dos misiones espaciales, se genera por primera vez una imagen detallada de los glaciares de toda América del Sur.

Patagonia: las mayores pérdidas de hielo

Retroceso del glaciar Grey en el Parque Nacional Torres del Paine. Fotografía: CONAF.

La mayor disminución, tanto absoluta como relativa a otros glaciares sudamericanos, se registra en los campos de hielo patagónicos: Campo de Hielo Norte de aproximadamente 4.000 km2y Campo de Hielo Sur de aproximadamente 13.000 km2. Entre 2000 y 2011/15, la masa de estos campos de hielo se ha reducido en alrededor de 17,4 giga toneladas por año, vale decir 19,3 kilómetros cúbicos de hielo por año, equivalente a un adelgazamiento glaciar promedio de 85 centímetros por año, lo que representa el 83% de la pérdida de hielo de toda la Cordillera de los Andes. La razón de esta gran pérdida de hielo en la Patagonia se estima que es el menos en parte debido a una falta de ajuste dinámico. En efecto, los grandes glaciares efluentes de la Patagonia, que fluyen hacia el mar o hacia los lagos constreñidos en valles estrechos, se someten a un ajuste dinámico: se han retirado de una posición estable y deben lograr alcanzar otro frente estable. Estos procesos son bien conocidos para los glaciares de marea que terminan en el mar, y pueden ser independientes de las influencias climáticas, incluso si los cambios climáticos han actuado como factores gatilladores. Este fenómeno puede desempeñar un rol más importante en los grandes glaciares, como los que existen en los campos de hielo, que la influencia de los cambios de temperatura.

Menos en los trópicos y en Tierra del Fuego y pocos cambios en la diagonal árida

El segundo hallazgo importante: los cambios masivos en los glaciares en las regiones tropicales de América del Sur, en Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú y Bolivia, y asimismo en Tierra del Fuego son significativamente menores de lo que se pensaba anteriormente. Hasta ahora, las proyecciones existentes habían llegado a la conclusión de que la pérdida de masa de los aproximadamente 2900 glaciares tropicales mostraban un cambio masivo de aproximadamente 6 giga toneladas por año. Sin embargo, el estudio actual indica que la pérdida es de solo 0,6 giga toneladas por año, equivalente a un adelgazamiento glaciar promedio de 40 centímetros por año, lo que representa solo el 10 por ciento de las estimaciones anteriores. Algo similar ocurre con los glaciares de Tierra del Fuego, con un adelgazamiento promedio de 30 centímetros por año, donde incluso varios glaciares muestran avances. Por primera vez se estableció también que los glaciares de los Andes del sur de Bolivia, el norte de Chile y Argentina muestran pocos cambios de masa.

Glaciares y recursos hídricos en los Andes centrales

En los Andes centrales de Chile y Argentina las pérdidas anuales alcanzan 0,15 giga toneladas por año, equivalente a un adelgazamiento glaciar promedio de 10 centímetros por año. Aunque esto representa un valor pequeño y poco significativo en relación a los errores inherentes, es una indicación de que los glaciares están inexorablemente en declive, afectados no solo por las temperaturas más altas sino también por condiciones más secas, lo que afecta los recursos hídricos ligados a los glaciares que actúan como reservorios naturales de agua.

Los antecedentes de este estudio son relevantes en el contexto del cambio climático, ya que los glaciares son sensibles indicadores de cambios en zonas donde normalmente se carece de datos instrumentales. La pérdida de hielo no solo afecta las aguas de derretimiento sino que también contribuye al aumento global del nivel del mar, especialmente originado en los grandes glaciares de los campos de hielo de la zona austral.

*https://doi.org/10.1038/s41558-018-0375-7

Avanza proceso de evaluación interna para nueva acreditación institucional

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Hasta marzo se mantendrá abierto el proceso de consulta de los informantes claves, pues el nivel de respuesta de estudiantes y funcionarios aún es bajo.

Directivos superiores en reunión informativa del mes de enero de 2019.

En diciembre de 2015, la Comisión Nacional de Acreditación (CNA) informó que la Universidad de Magallanes (UMAG) había sido acreditada por 4 años en Gestión Institucional, Docencia de Pregrado, Vinculación con el Medio e Investigación. Era la segunda vez que lograba esa cantidad de tiempo, y la primera en acreditar esa cantidad de áreas. “En ese mismo instante, nos pusimos a trabajar en lo que sería el próximo período de 4 años de acreditación. O sea, nos fuimos en enero de 2016 a receso, conscientes de lo que se venía”, cuenta la directora de Aseguramiento de la Calidad, Susana Loaiza.

Desde esa fecha, asegura Loaiza, se estuvo trabajando en el Plan de Mejoramiento surgido de dicha evaluación, mientras se sistematizaban procesos y se registraba la información necesaria para a hacer el análisis de las fortalezas y debilidades que fundan la nueva evaluación interna. El ciclo culmina con la vigencia de esta quinta certificación institucional a fines de 2019, por lo que en mayo próximo hay que enviar el informe de evaluación; en septiembre, recibir a un comité de pares evaluadores externos que viajará para verificar en terreno la exactitud de la información declarada y, en diciembre, esperar los resultados de esa visita con el veredicto final.

La ansiedad comienza a notarse en el ambiente. En reciente reunión de máximos directivos, la dirección de Aseguramiento de la Calidad dio a conocer el grado de avance. “Hoy en día nosotros ya, iniciando el último año del período de acreditación, (…) tenemos cerca del 60, 70% de la información recogida; ya estamos en condiciones de redactar el informe, gran parte de la información de la ficha de datos institucionales también tiene un 80, 90% de avance”, informó la directora Loaiza, quien comprometió un borrador antes de que finalice enero, y proyectó el total cumplimiento del plan de mejoramiento para el mes de marzo, “de manera de que podamos dar evidencias concretas de que se ha trabajado durante 4 años”, agregó.

¿Qué queda pendiente, entonces? Terminar de sistematizar ese trabajo, para difundirlo en todas las unidades académicas y no académicas de la Universidad, así como también a la comunidad regional. Y culminar el proceso de consulta de informantes clave. “Vamos a dejar abierta la consulta en lo que se refiere al proceso online, estos meses de enero, febrero, hasta marzo, porque queremos lograr una tasa mayor de respuesta, sobre todo, en los dos grupos que están más bajos, que son los estudiantes y los funcionarios. Pretendemos a través de la consulta online también lograr una tasa mayor de respuesta de los egresados y de los empleadores”, acotó la directora.

Finalmente, Susana Loaiza explicó que “hemos ido, lentamente, también poniendo foco en el aseguramiento de la calidad y no en la acreditación. Qué quiere decir eso; que ya nosotros no hacemos las cosas porque vamos a acreditar, sino que aseguramos la calidad porque el resultado final va a ser la acreditación”. Y si bien prefiere ser cauta, calcula que la UMAG está en buen pie para mantener los 4 años, y aspira a lograr los 5. “Porque hoy día, cuando uno examina todo lo que hemos hecho en estos 4 años, si bien es cierto hay debilidades desde la gestión que uno podría mejorar, hay logros importantes. Hay proyectos emblemáticos que se van a concretar este año; tenemos desarrollo desde el punto de la gestión en las 4 áreas que vamos a acreditar, y eso hoy día tenemos mucha más evidencia que podemos mostrarle a un equipo de pares evaluadores”, concluyó.

Experto en Psicología Social ahondó en nuevos estudios sobre infancia y adolescencia

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Dr. Ferrán Casas de la U. de Girona, España.

El profesor emérito y catedrático de Psicología Social de la Universidad de Girona, España, Dr. Ferrán Casas Aznar, dictó una charla en la Universidad de Magallanes (UMAG) denominada “¿Qué se entiende por bienestar subjetivo Infantil? Investigación internacional reciente”, como parte de su visita a la casa de estudios en compañía del Dr. Juan Carlos Oyanedel, académico e investigador de la Universidad Andrés Bello.

La jornada, tuvo como objetivo dar a conocer la investigación relacionada con el bienestar, derechos y calidad de vida de los niños y adolescentes bajo el concepto de “bienestar subjetivo infantil”, entendido como el conjunto de percepciones, evaluaciones y aspiraciones de los niños y adolescentes acerca de sus propias vidas, midiendo factores como la felicidad, la calidad de vida y la satisfacción vital o bienestar personal.

El especialista hizo un repaso por las investigaciones científicas de los años recientes, haciendo hincapié en la reflexión de que se pueden diseñar acciones que promuevan el bienestar subjetivo infantil y adolescente tanto a nivel macro como micro social.

“Primero necesitamos focalizarnos en asegurar la seguridad y la reducción de la violencia, y proteger y promover mejores relaciones familiares y sociales. A continuación, habrá que focalizarse en temas más específicos, como por ejemplo, lo relativo a la satisfacción escolar y con el área en la que viven los niños, niñas y adolescentes, ámbitos que pueden ser, claramente, mejorados en los países industrializados. Sin embargo, algunas acciones deberán ser específicas por género, como por ejemplo la autoimagen en las chicas de países industrializados”, destacó el académico en su presentación, entre otras conclusiones.

Estudiantes participan de proyecto de monitoreo ambiental en la Antártica

Facultad de Ciencias, Facultad de Ingeniería, Portada UMAG, noticias

-Mediante el Centro de Investigación y Monitoreo Ambiental Antártico (CIMAA) apoyan el trabajo de remediación de suelos en las bases del continente blanco.

Rodrigo Sanzana y Daniel Pérez en la Base Naval Arturo Prat de la Antártica.

Rodrigo Sanzana, estudiante de Ingeniería Química mención Medio Ambiente y, Daniel Pérez, estudiante de Biología Marina, estarán hasta el 6 de febrero en la Base Naval Arturo Prat de la Antártica, realizando una investigación destinada a aportar mayor información y antecedentes al proyecto de monitoreo ambiental que la Universidad de Magallanes (UMAG) lidera en dicho territorio, y que es encabezado por el CIMAA.

El trabajo a realizar consiste en hacer mediciones para probar que la remediación de suelos en las condiciones antárticas, es posible. Para ello, este año, se construirán dos biopilas que tendrán como finalidad evaluar la efectividad de las condiciones obtenidas el año anterior, lo que permitirá, en un futuro cercano, desarrollar un protocolo de acción que quede en manos de las dotaciones antárticas en caso de un accidente ambiental, tarea que estará a cargo del alumno de Ingeniería Química.

Adicionalmente, se estudiará la respuesta de la macrofauna bentónica al estrés que produce la descarga de aguas desde la Base Naval Arturo Prat. El estudiante de Biología Marina, será el encargado de esta labor que tiene como finalidad, dar continuación a un trabajo realizado desde hace tres años consecutivos y que ha permitido crear una línea base y, además, fomentar el uso de monitoreo como herramienta de autocontrol para el cuidado del Medio Ambiente antártico.

El Dr. Américo Montiel, investigador del Instituto de la Patagonia y docente de la carrera de Biología Marina, contó que el viaje de los estudiantes universitarios, se da en el contexto de una asesoría tecnológica que el CIMAA aplica en la Base Prat, la cual busca remediar los suelos de la Antártica que, históricamente, han recibido el impacto de las actividades humanas.

“Los suelos antárticos cercanos a las bases, muchas veces contienen hidrocarburos debido al uso de combustible en las bases, pequeñas fugas o como consecuencia del uso de motores. Este impacto histórico sobre el Medio Ambiente en las condiciones climáticas antárticas, no se recupera naturalmente, por lo que es necesario aplicar procesos de tratamientos de los suelos”, explicó.

Según informó el académico, la expedición a la Antártica les permitirá a los estudiantes  adquirir experiencia de campo en proyectos que apoyan las líneas prioritarias de investigación de la Universidad sobre biodiversidad antártica y subantártica.

Las imágenes a continuación, muestran a ambos estudiantes en su jornada de muestreo: