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Investigación – Docencia – Vinculación con el Medio

07 de septiembre del 2014

Carbón y granos de polen para reconstruir el clima del pasado

  • Estudios científicos desde la Patagonia ayudan a comprender el comportamiento climático de los últimos 3 mil años en la región y el sur del hemisferio.
  • Cambios climáticos han sucedido repetidas veces los últimos miles de años, sin embargo el que atravesamos actualmente tendría un carácter mayor, y da pie a preocupantes escenarios futuros.

Investigadores en labores de extracción de barro en el fondo de un lago. ©Oscar Pesce.

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Artículo Publicado el domingo 31 de septiembre de 2014 en Diario El Pingüino. Autor: Isolina Guaiquil
La aparición de fenómenos como el agujero de ozono en los ‘80, y una década después, la intuición -que luego será sustentada por sendos informes del Panel Intergubernamental de Cambio Climático-, de un alza constante en la temperatura global de origen antrópico, ha sido la base para vastos movimientos de masa crítica y creación de grupos interdisciplinarios, los que desde distintas partes del orbe buscan encontrar información más certera sobre cómo funciona el sistema climático global y su variabilidad.

Y la preocupación es razonable: en  el último informe del IPCC, año 2013, se  asegura que “La influencia humana en el sistema climático es clara”, los escenarios propuestos por los científicos considera el aumento de fenómenos climáticos extremos como sequías, olas de calor, fuertes lluvias, deshielo generalizado, y aumento del nivel del mar -entre varios otros-, que a la larga podría generar la extinción masiva de especies, pérdida de líneas costeras, y en definitiva llegar a peligrar la vida  en la Tierra.

Es en este escenario que se enmarca los intentos de un grupo de investigadores nacionales y extranjeros, para comprender y, en el mejor de los casos, anticipar los próximos escenarios climáticos, buscando estos indicios a partir de la reconstrucción del clima del pasado.

Así lo detalla el biólogo Dr. Rodrigo Villa-Martínez, investigador del Programa Gaia Antártica de la Universidad de Magallanes, quien en colaboración con investigadores del Museo Argentino de Ciencias Naturales Bernardino Rivadavia (I. Vilanova),  Universidad de Chile (P.I. Moreno, R. Garreaud, M. Rojas) y Universidad de Concepción (R. de Pol-Holz), publicaron recientemente en Nature Communications* parte de sus indagaciones enfocadas en Lago Cipreses, próximo al Parque Nacional Torres del Paine, en la cual describen el clima de la Patagonia y el sur del hemisferio de los últimos tres mil años.

Carbón y granos de polen

Similares a los testigos de hielo, los investigadores extraen polen y partículas de carbón contenidos en los sedimentos (barro) en los fondos de lagos, en donde la falta de oxigenación, y el sedimento que se acumulan año tras año entregan las condiciones propicias para que microfósiles como polen y partículas de carbón, se acumulen durante largos períodos de tiempo: Las muestras obtenidas en el Lago Cipreses abarcan de manera continua los últimos  15 mil años.

Es a partir de estos granos que se puede inferir la existencia de vegetación y sus condiciones asociadas, explica el investigador Villa-Martínez: “Graficamos los cambios o variación de la abundancia de cada uno de estos tipos de granos de polen –plantas- a través del tiempo. Granos de polen de pasto duro, nos indican un paisaje lleno de pasto, la estepa. En cambio, si existe abundancia de granos de polen de Nothofagus -coigüe, lenga, ñirre- te indica que probablemente existía un bosque”.

Mientras este bosque representa condiciones climáticas frías-húmedas, la estepa establecería la existencia de condiciones cálidas-secas, lo que se confirmaría con indicios de partículas de carbón existentes en el mismo período de tiempo: “Cada vez que se produce un incendio se generan muchas partículas de carbón, que también se pueden encontrar en los sedimentos. Mayor concentración de carbón puede indicar una mayor probabilidad de ocurrencia de fuego en determinada época”, sostiene.

SAM: Modo Anular del Sur

Sin embargo, el clima no es constante y varía a lo largo del tiempo, siendo estas variaciones las consecuencias de distintitos tipos de influencias. Una de ellas es la que se conoce con el nombre de Oscilación Antártica o Modo Anular del Sur (SAM): “un tipo de variación que, basado en cambios en las presiones atmosféricas en Antártica y en estas latitudes, genera que los vientos del oeste, que son los que traen la precipitación, se muevan hacia el norte o hacia el sur”, define el biólogo.

“Cuando están más hacia el sur, están rodeando Antártica, se generan condiciones más cálidas y secas en Patagonia. Cuando se encuentran más al norte, son más húmedas (…) Lo que ha postulado el Panel Intergubernamental de Cambio Climático es que estamos predominantemente en una fase positiva de este Modo Anular del Sur. Es decir, los veranos están un poco más cálidos y más secos”, expresa el experto.

Lo que viene es saber si existe una relación entre el actual cambio climático causado por el hombre, con el consiguiente aumento en las temperaturas, y estas fases del Modo Anular del Sur. ¿Existe una correlación o confluyen ambos fenómenos al mismo tiempo? “Por un lado está la coincidencia que SAM está funcionando y justo se movió, o el movimiento fue iniciado por el incremento de CO2, o algún mecanismo que todavía no se puede explicar”, relata.

Épocas cálidas en el pasado

Y la interrogante también se presenta en el trabajo presentado en Nature. De acuerdo a las inferencias que se desprenden del documento, las muestras extraídas desde el lago Cipreses sugieren la ocurrencia de fases cálidas/secas de 200 años de duración, alternadas por intervalos fríos/húmedos durante los últimos tres mil años.

De acuerdo a los expertos, la fase más reciente de este período cálido/seco estaría sucediendo ahora mismo y desde 1890, coincidente con el inicio de la Revolución Industrial, un persistente giro al sur de los Vientos Australes del Oeste durante los veranos y una constante tendencia hacia el estado positivo de SAM. Episodios previos fueron contemporáneos con cambios similares registrados en el Hemisferio Norte, sugiriendo que estos “síntomas” regionales son reflejo de cambios del sistema climático a nivel global.

Los registros del lago Cipreses también sugiere que la actual tendencia positiva de SAM, se asemeja  al período pre-industrial, y habría sucedido en repetidas ocasiones durante los últimos tres mil años en el hemisferio sur: “La amplitud de la actual excursión es sin embargo, sin precedentes y sugiere, ya sea directamente (alteración de la vegetación) o indirectamente (cambios en la circulación atmosférica), que las perturbaciones humanas han influido en el cambio de la vegetación, según los registros del Lago Cipreses, desde finales del siglo XIX”.

Panorámica de Lago Cipreses. ©Oscar Pesce.

Liberación de CO2 desde el océano

El artículo científico deja abierta una nueva y, en sus propias palabras, “perturbadora posibilidad”, o posible escenario futuro. Y es que, de acuerdo a lo inferido, los forzantes natural y antropogénico del clima del hemisferio sur, ha forzado un desplazamiento hacia los polos durante el verano austral, y una intensificación de los Vientos Australes del Sur hacia sectores sensibles del hemisferio donde existen aguas profundas enriquecidas con gran cantidad de CO2. Esto implicaría que la intensificación en el océano austral impulsada por los vientos del oeste podría aumentar la liberación de gases de efecto invernadero desde el océano, proporcionando una fuente adicional de forzamiento positivo del clima mundial en un mundo ya calentando.

*Moreno, P.I., Vilanova, I., Villa-Martínez, R., Garreaud, R.D., Rojas, M. and De Pol-Holz, R., 2014: Southern Annular Mode-like changes in southwestern Patagonia at centennial timescale over the last three millennia. Nature Communications, Vol 5, pgs 1-7
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