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Centro de Investigación y Asistencia Técnica Puerto Williams


Parque Etnobotánico Omora

07 de Diciembre del 2021

Los líquenes experimentan una sensible reacción ante la contaminación ambiental

Los líquenes de la zona subantártica guardan mucha información sobre la evolución del clima y hasta el presente reaccionan de manera muy sensible ante la contaminación ambiental, transformándose en un efecto negativo por todo lo que el ser humano haga con el ambiente.

Así lo explica el doctor en botánica, Christian Printzen, del Departamento de Botánica y Evolución Molecular del Senckenberg Research Institute, de Frankfurt, Alemania, quien llegó recientemente a la Región de Magallanes y Antártica Chilena para trabajar durante tres meses en el Parque Omora e interactuar con investigadores del Programa de Conservación Biocultural Subantártica establecido en Puerto Williams.

Printzen precisa que siempre es grato regresar a isla Navarino y a la región en general donde ya ha estado otras cinco veces, porque ésta zona subantártica tiene una gran cantidad de bosques prístinos que contrastan con su realidad en Europa donde hay más de diez mil años de historia donde el hombre ha intervenido y dañado el ecosistema. “Es muy emocionante visitar una región como está, escasamente poblada. Hay gente viviendo en isla Navarino, pero hay paisajes por sobre la línea de vegetación (en la altitud de los Andes), los cuales están libres de contaminación ambiental y otros factores que son un gran problema en Europa. Más bien dicho en general en el hemisferio norte”.

El doctor en botánica y especialista en el estudio de los líquenes, dice que “ellos reaccionan de una forma muy sensible, particularmente a la contaminación ambiental como asimismo a los cambios del uso de la tierra, es decir todo lo que el humano hace con el ambiente, afecta negativamente a los líquenes”.

Para él estudiar la diversidad de líquenes en isla Navarino, es poder obtener una información base sobre la diversidad de líquenes en general.  Eso le interesa mucho.

Recuerda que en sus inicios como botánico de campo recolectó mucha información en terreno sobre las especies y su distribución, pero aún hay que avanzar mucho. “Incluso en las áreas más exploradas del mundo, no conocemos siquiera la mitad de información sobre las especies de líquenes que se encuentran ahí.  Mientras más remota el área, por ejemplo aquí en Sudamérica, lejos de los centros poblados, menor es el conocimiento que se tiene. Espero salir a terreno y encontrar muchas más especies que las que actualmente tenemos en nuestra lista, incluso espero encontrar especies que hasta el día de hoy no han sido descritas por la ciencia. Y por supuesto encontrarme con el equipo de la Fundación Omora y con la Universidad de Magallanes y discutir proyectos a futuro.

Importancia de la diversidad de ecosistemas

Consultado por qué es importante investigar en la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos y si es posible que halle otra variedad de líquenes, el doctor Christian Printzen dice que no está seguro de poder encontrar otro lugar con las mismas características que la Región de Magallanes o la provincia Antártica donde está isla Navarino, particularmente al comparar con el hemisferio norte.

Recalca que la baja densidad poblacional y la elevación que va desde el nivel del mar hasta la altura marcada por la cordillera de Los Andes, marcan la diferencia.

“Hay una gran diversidad  de ecosistemas. Cada lugar en el planeta es especial cuando miras los organismos que allí habitan.  Tienen una distribución específica, los organismos no se distribuyen igualmente en todos lados, a excepción de los humanos.  La parte sur de Sudamérica es muy especial porque tiene elementos de distribución que son endémicos y luego tienes elementos botánicos que son compartidos con la Antártica, quizás líquenes y biófilos. Es lo que llamamos el elemento antártico.  Pero también tienen un elemento del norte, que aparentemente se las arregló para moverse en el sur de Sudamérica en la última glaciación. Es esta mezcla botánica la que hace de esta región algo tan interesante y rico”, sostiene el botánico alemán.

Si bien los líquenes no tienen una gran relevancia económica y en el hemisferio norte son necesarios para alimentar a los renos, Printzen afirma que esta especie vegetal les da importante información acerca del estado del medio ambiente, porque reaccionan de manera muy sensible a la contaminación ambiental y a otras perturbaciones detonadas por el ser humano.

“Los liquenólogos pueden recorrer un terreno y decirte inmediatamente si éste ha sido afectado, por polución, por manejo forestal, por altas concentraciones de nitrógeno.  Los líquenes pueden ser usados para medir impacto de minerales pesados, contaminación, radioactividad”, agrega.

Por ello realza la importancia de proteger esta especie y otras como los musgos, los biófilos y destaca que muchas de las islas que se despliegan en la región austral o desde punta arenas a isla Navarino están deshabitadas y esas son condiciones ideales para conservar la naturaleza, en un estado de pureza. Además, los fuertes vientos de la región protegen de polución ambiental esta zona, lo que es vital para no perturbar o quebrantar la comunidad de líquenes.

En cuanto a si existe una gran diferencia entre los líquenes que están en la región subantártica y en el continente antártico, explica Christian Printzen: “La mayor diferencia es que en el continente antártico no existe madera natural, por tanto, cuando deseamos comparar las regiones debes ir al alto andino y es ahí donde puedes observar muchas especies que también encuentras en la Antártica. Pero en Sudamérica encontramos especies que no han sido recolectadas en la Antártica aún.  Por lo que la flora de líquenes es probablemente más rica aquí que en la Antártica. Asimismo, encuentras líquenes antárticos que no están presentes en Sudamérica. Se trata de especies endémicas que no han logrado cruzar el paso de Drake”.


Christian Printzen, especialista en líquenes, analiza pequeñas especies en el bosque del Parque Omora en Puerto Williams.

24 de Septiembre del 2021

Universidad de Magallanes se adjudicó fondo basal por $1.400 millones anuales para Centro Cabo de Hornos

“Cape Horn International Center for Global Change Studies and Biocultural Conservation” (CHIC) es el nombre del proyecto científico de la Universidad de Magallanes (UMAG) que acaba de adjudicarse fondos del Cuarto Concurso Nacional de Financiamiento Basal para Centros Científicos y Tecnológicos de Excelencia 2021 de la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), iniciativa que permitirá concretar, al alero del Centro Subantártico Cabo de Hornos en Puerto Williams, un espacio multidisciplinario y colaborativo en torno a la investigación, la educación, la conservación y la economía sostenible desde el punto más austral del planeta.

Así lo abordaron y dieron a conocer, este jueves, el ministro de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Andrés Couve Correa y el equipo directivo universitario encabezado por el rector Juan Oyarzo Pérez, quienes, en dependencias del CADI UMAG y conectados vía telemática con el director del proyecto, el investigador y profesor Ricardo Rozzi Marín, repasaron los alcances de lo que será este inédito desarrollo científico en Magallanes, el que recibirá, a contar de su implementación, en enero de 2022, un total de $1.400 millones anuales por un período de 10 años, cinco fijos y cinco prorrogables.

“Nunca nos habíamos adjudicado un proyecto de esta envergadura y como decía el ministro es una señal que quiere dar también a los territorios, sobre todo a las universidades regionales, porque fuimos una de las pocas que nos adjudicamos un fondo basal. Aquí serán 10 años de investigación y muchos los recursos que se entregan, con una combinación, además, de muchos investigadores e investigadoras, así que estamos muy contentos de esta visita y del apoyo que tanto el Ministerio de Ciencia como la Seremia de la macrozona austral nos han entregado”, manifestó el rector Oyarzo.

Por su parte, el ministro Couve resaltó que, este proyecto de financiamiento basal adjudicado a la UMAG “nos ayuda a consolidar a Magallanes, como un polo científico-tecnológico y también logístico para temas antárticos y subantárticos y, de igual forma a posicionar, internacionalmente, un laboratorio natural único en Chile que nos ofrece grandes oportunidades de investigación, lo que genera, sin duda, externalidades hacia la economía, hacia la sociedad, hacia la educación en una región con tanto potencial como ésta ”.

Ciencia y educación en red y para el mundo

El CHIC se propone ser un nodo articulador de conocimiento al sur de Chile; por ello, el trabajo se hará de la mano de un consorcio de instituciones chilenas, el que está conformado por la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), la Universidad de Chile, la Universidad Central, el Centro de Investigación en Ecosistemas de la Patagonia (CIEP), la Universidad Católica de Temuco, la Universidad de Talca y la Universidad de Los Lagos. A ellas, se suma, además, la Universidad de North Texas (Estados Unidos), como entidad socia a nivel internacional.

Bajo este modelo, desarrollará trabajos e investigaciones en torno al impacto del cambio climático sobre la biodiversidad subantártica y sus ecosistemas; a procesos y metodologías de educación, conservación biocultural, ética ambiental y políticas públicas que fomenten la sustentabilidad social, económica y ambiental; y al aprovechamiento de las ventajas comparativas del entorno territorial y los recursos endógenos con el fin de mejorar el bienestar y la calidad de vida de su población.

De esta forma, y según enfatizó Rozzi, las y los investigadores participantes buscarán posicionar a nuestro país y la zona austral, como un territorio centinela del Cambio Climático y, a su vez, de desarrollo sostenible para el mundo. En ese contexto, puntualizó que sus pilares se cimentarán no sólo en lo científico, sino también en lo educativo, donde esperan poder levantar programas desde una aproximación biocultural.

El equipo de la UMAG, encabezado por el rector Juan Oyarzo y el director del CHIC, Ricardo Rozzi, unido vía telemática desde EE.UU. junto al ministro de Ciencia, Andrés Couve y la seremi de la cartera, Pamela Santibáñez.

“Enfatizamos la importancia que la educación esté centrada en la riqueza, en el patrimonio biológico y cultural y ahí estamos trabajando junto con otras regiones del país como La Araucanía, y también con países como México, Galápagos en Ecuador, Brasil, etc. para ver qué programas educativos podemos brindar desde Magallanes hasta el norte de Latinoamérica”, explicó.

28 de Julio del 2021

La difícil sobrevivencia de los polluelos en isla Navarino no basta con el mejor nido

Nada de fácil pareciera ser la vida de las aves cuando deben armar sus nidos en las copas de los árboles y mientras más frondosos lo sean pareciera que la seguridad fuera mayor.

Ahora si el escenario es en el extremo austral, al sur del sur, en la isla Navarino, en la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, donde el viento sopla sin descanso, reinan las bajas temperaturas, supone un escenario aún más duro para las aves cuando esperan la eclosión de los huevos y emergen sus polluelos.

¿Cómo puede ser la sobrevivencia en áreas donde el clima puede marcar mucho la sobrevivencia de las especies?¿Cuáles pueden ser los depredadores más frecuentes?

Esta y otras interrogantes fueron las planteadas por Rocío Jara, médico veterinaria, master en biología de la conservación y desarrollo sustentable y que recientemente obtuvo su doctorado en biología.

Dedicada a la ecología, la joven profesional de Temuco, con estudios en Valdivia y que estudió su doctorado en la Universidad de North Texas, Estados Unidos, donde reside, admite que desde joven le han gustado las aves y siempre se preguntaba cómo las aves seleccionan donde poner sus nidos.

“Es una pregunta que puede sonar simple, pero difícil de contestar. Cómo seleccionan el lugar, porque van a uno u otro arbusto, por qué deciden así en vez de ir a un árbol. Quieren más sol o menos sol. Hay un montón de cosas que pueden influir. Y es importante contestar estas preguntas porque puede afectar al éxito reproductivo de las aves. Si me equivoco al seleccionar donde pongo el nido puede repercutir en que no haya crías”, sostiene la investigadora del Programa de Conservación Biocultural Subantártica y del Instituto de Ecología y Biodiversidad.

Los lugares para nidificar

Reflexiona que el lugar equivocado del nido puede impactar de manera importante el éxito reproductivo a nivel individual y poblacional y las interrogantes las planteó fijándose en las aves que se reproducen en la isla Navarino donde el ecosistema es especial.

“Hay distintas hipótesis que intentan explicar esta pregunta que viene desde décadas. Una de las hipótesis dice que las aves se fijan en la cantidad de follaje en el habitat al momento de seleccionar donde colocar sus nidos. Esta hipótesis se llama “follaje total”, porque un nido más cubierto o tapado alrededor debería ser más difícil para un depredador encontrarlo porque hay menos transmisión de sonido o de olores. Los padres de ese nido utilizan distintas estrategias para entrar al nido, como por ejemplo usar diversas entradas para despistar al depredador”, explica.

Sin embargo, para el escenario de isla Navarino es especial porque allá no habían depredadores terrestres, pero el depredador más importante podían ser las aves rapaces.

“Propusimos una nueva hipótesis que es la de proximidad del depredador. Lo que predice esta hipótesis es que los nidos que se colocan más cerca del hábitat del depredador deberían tener menos probabilidad de sobrevivir. O sea si las aves están colocando en Navarino, nidos en la copa de los árboles, que es donde habitan las rapaces, podrían estar más en peligro. Y por lo mismo si en Navarino más importante son las rapaces entonces las aves en esta isla debieran estar colocando nidos más cerca del suelo para alejarse de esta predación aérea” explica.

Rocío Jara recuerda que desde hace dos décadas apareció en Navarino el visón, un depredador terrestre que está muy descrito en otras partes del mundo con un impacto negativo en distintos ecosistemas en aves y en nidos. “Pensamos que si en Navarino las aves están colocando sus nidos más cerca del suelo para alejarse de las rapaces básicamente están en riesgo de ser depredados fácilmente por el visón porque no saben o no tienen esta información en su historia evolutiva de que cerca del suelo está el visón”.

Bajo estas dudas se abocaron a revisar ambas hipótesis. “Hicimos el estudio en cinco especies de aves de bosque, las más abundantes en Navarino entre aquellas que construyen nidos de copa abierta, el fio fio (Elaenia albiceps), el chincol (Zonotrichia capensis), el zorzal (Turdus falcklandii), el cometocino patagónico (Phrygilus patagonicus) y el cachudito (Anairetes parulus). Buscamos nidos durante tres temporadas reproductivas”.

Para buscar nidos caminaron mucho, observaron bastante con harta paciencia y sumaron tecnología con cámaras térmicas que detectan el calor que procede desde el nido. “Luego que lo encontramos instalamos una cámara al frente y cuando hay movimiento esa cámara se activa y toma fotos”.

Así también se preguntaron qué características del ambiente eran importantes para las aves a que sitúen su nido en un sector u otro, cómo seleccionan el sitio y que otras características biológicas pueden hacer que un nido sobreviva en el tiempo.

Los resultados

Rocío Jara precisa que para responder la primera pregunta las características principales del ambiente, en lo que más se fija el ave, es la cantidad de sotobosque, esta vegetación que hay entre el suelo hasta dos o tres metros bajo la copa de los árboles, como los arbustos.

“Eso es lo más importante. Mientras hay más arbustos en el ambiente ahí las aves prefieren construir sus nidos. Eso parece ser un lugar seguro. Y eso tiene que ver con la hipótesis de la cantidad total de follaje”, dice.

Asimismo, se podría suponer que las aves evaluan el riesgo en el ambiente y deciden construir los nidos en arbustos con mayor densidad ya que esto aumentaría la probabilidad de sobrevivencia de los polluelos. Sin embargo, encontraron que mayor densidad de arbustos disminuye la sobreviviencia de los nidos.

Para Rocío Jara ese es un hallazgo importante. “Lo que vemos es posiblemente una desconexión entre la seleccion de un sitio optimo para ubicar el nido y la proteccion que este sitio en realidad ofrece. Esta desconexión podria ser el resultado de cambios en el ensamble de depredadores que han ocurrido en Navarino en las ultimas decadas, como el aumento de la poblacion del tiuque, y/o la introduccion de nuevos depredadores terrestres”

“La principal causa de fallas de nidos que vimos fue depredación. Pero cuando miramos quienes son los depredadores en esta isla vimos que el depredador más importante y que por lejos se comió casi todos los nidos fue el tiuque, un rapaz nativo. Acá volvemos un poco a la hipótesis de proximidad por depredador ya que efectivamente  este sistema está manejado principalmente por un rapaz nativo” describe Rocío Jara. El tique es un ave rapaz que vive en en proximidad con los humanos, beneficiandose del facil accesso a comida. Rocio Jara comenta “si bien este es un depredador nativo, la abundancia de esta especie en la zona podria estar aumentando en los ultimos años debido al crecimiento urbano de Puerto Williams.”

“Para nuestra sorpresa vimos que el visón tenía un impacto muy pequeño. En otras aves de costa en Navarino se había descrito el impacto del visón muy alto, con una depredacion de hasta casi 50% de los nidos. Nosotros, de los mas de cien nidos que monitoreamos, solo logramos identificar al vison como depredador en un solo caso (7%)”.

Sí lamenta que una de las limitaciones que hallaron en el estudio es que encontraron un gran porcentaje de depredadores que no pudieron identificar. A pesar que constataron que el impacto del visón es pequeño, contrario a lo que se podría haber pensado antes del estudio, no descartan que muchos de los casos en que no pudieron identificar el depredador se deban a esta especie introducida.

La investigación que abarcó un centenar de nidos permitió ver que casi en el 50% de ellos los polluelos no lograron sobrevivir y los mejores índices de sobrevivencia se da en la especie cachudito, luego en el cometocino, el zorzal y el fio fio. La supervivencia del chincol fue variable.

El estudio que la investigadora del Programa de Conservación Biocultural Subantártica, del Instituto de Ecología y Biodiversidad y de la Universidad de North Texas, abre nuevas interrogantes luego del sostenido trabajo en terreno que desarrolló durante tres periodos de primavera y verano siendo el 2017 el último periodo de observación antes de procesar en laboratorio todos los datos recopilados.

Un segundo ciclo de trabajo en isla Navarino y buscar a esos depredadores que siguen en el anonimato es la tarea pendiente para los investigadores.

12 de Julio del 2021

Investigación muestra que a mayor apego con dueños los perros pueden mantenerse más cerca de sus casas

Reforzar una tenencia responsable de las mascotas, especialmente en los perros, principalmente en el plano emocional, en el mayor apego entre el dueño y el perro ayudaría a evitar que muchos de estos deambulen libremente más lejos de sus casas e incluso se internen al bosque donde podrían provocar daños en sitios de nidificación o ser un factor negativo para la conservación y biodiversidad.

Esta percepción tiene mayor connotación al considerar que esta investigación se realizó en la ciudad de Puerto Williams, en la isla Navarino, Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos, donde la ingeniera en Recursos Naturales, Lorena Saavedra Aracena, quien reside hace cinco años en la comuna Cabo de Hornos, resolvió investigar sobre el comportamiento de los perros y el vínculo con sus dueños, en el marco de su tesis para obtener su magister en Ciencias con mención en Manejo de Recursos Naturales y Conservación Subantártica de la Universidad de Magallanes. En la investigación también participaron Elke Schüttler, bióloga marina e investigadora asociada al Programa de Conservación Biocultural Subantártica y del Instituto de Ecología y Biodiversidad y Annegret Grimm-Seyfarth, bióloga del Departamento de Biología de la Conservación del Centro Helmholtz de Investigación Ambiental de Alemania.

Para las investigadoras es clave la necesidad de estrategias de manejo de vida silvestre considerando el contexto cultural. En términos específicos, recomiendan fomentar el conocimiento de la importancia de los vínculos entre perros y sus dueños en campañas educativas sobre la tenencia responsable de perros.

Los resultados del estudio fueron destacados recientemente por la revista Applied Animal Behavior Science, planteando la pregunta: ¿Influyen los lazos perro-humano en los movimientos de los perros en libertad en la naturaleza?. Lorena Saavedra recuerda que hace cinco años llegó a Puerto Williams para hacer su práctica del pregrado y trabajó junto a Elke Schüttler. De ahí nació la pregunta de por qué hay perros que se quedan en casa y otros se van lejos.

“Ahí empezamos a ver como responder esa pregunta, sin caer en lo repetitivo de otras investigaciones que trabajan con perros libres, que abordan el aspecto de alimentación, más bien en la característica biológica. Esta tesis trató de abarcar lo más social desde el punto de vista de las relaciones en sí, como social y sicológico para tratar de ver como estas relaciones que existen entre humanos y mascotas repercuten en el comportamiento de las mascotas”, explica Lorena Saavedra.

Una de las principales conclusiones del estudio fue la importancia del apego del animal con su dueño, algo que también refuerza la profesora guía de Lorena Saavedra, la bióloga Elke Schüttler, quien señala: “la hipótesis era que los perros que tenían un buen apego con los dueños se queda más cerca de la casa. Esa era nuestra idea principal. Lo que encontramos no es tan sencillo decir que el perro se queda cerca. El apego tiene varios aspectos en la situación con el extraño y que era diferente para perros que salían lejos de sus casas. Exploraban más los que salen y el otro aspecto que adulaban mucho más a sus dueños”.

Así constataron que el perro que salía lejos y por varios días tenían que expresar más fuerte su vínculo con su dueño.

Para poder identificar estas características debieron apoyarse en 41 perros de la localidad de Puerto Williams, instalando GPS para monitorearlos y al mismo tiempo debieron interactuar con los dueños de las mascotas. La edad media de los perros monitoreados fue de cinco años y el 63% eran machos. Así pudieron percatarse que uno de los ejemplares se alejó hasta 24 kilómetros de Puerto Williams, mientras que otros se alejan de sus casas y en cinco minutos ya se internaban en el bosque subantártico, considerando el entorno natural en el que se ubica la capital de la provincia Antártica.

Lorena Saavedra acota: “Fue todo un desafío abordar el estudio y también el hecho que si las personas de Puerto Williams iban a querer participar o no” considerando que al ver perros que pasan muchas horas deambulando libremente por las calles se tendería a pensar que los dueños no tienen tanto interés en sus mascotas.

“La colaboración de las personas de Puerto Williams fue positiva y nos habla que puede mejorar la relación de los dueños con sus mascotas en una tenencia responsable. Esto es algo pionero y necesitamos estudiar, pero los perros en sí generaron una diferencia entre sus dueños y la persona que era desconocida, en la parte que experimentamos”, describe la investigadora.

Elke Schüttler agrega que para ello hicieron experimentos en espacios acotados a dos habitaciones. “Evaluamos al perro con su dueño y durante diez minutos pasaban diferentes situaciones. Por ejemplo entraba una persona desconocida donde estaba el perro y se filmó el comportamiento del perro. Se filmó si al entrar el extraño el perro buscaba a su dueño o se acercaba a él. Después salía el dueño y volvía a entrar para ver si el perro saludaba a su amo”.

Libertad para salir

Lorena Saavedra explica que en el estudio verificaron que los perros que deambulan libremente y que tienen dueño, saben que tienen dueño o una figura que es un poco más cercana que las otras, aún así tienen comportamiento que señala que se desenvuelven con confianza en un ambiente nuevo, en medios naturales.

“Eso puede aportar a que los perros que deambulan cerca de Puerto Williams y saben que en cinco minutos van a llegar al bosque, a una turbera, donde hay biodiversidad y por lo tanto van a desenvolverse con confianza y libre, esto repercute en la biodiversidad. Eso no hay que dejarlo de lado, que los perros en general tienen un concepto que ellos son más felices cuando están libres. Yo también dudo un poco de eso”, sostiene la investigadora tesista.

Ella recalca que irremediablemente hay una repercusión sobre la biodiversidad y que en el caso de isla Navarino puede influir sobretodo en la avifauna.

“Esto nos muestra un poco que los dueños en sí tienen un poco de repercusión en sus mascotas y si mejoramos esta relación, si los perros pudieran ver a sus dueños como una persona más cercana, que le entrega confianza, como ocurre en los niños con sus madres, sería sumamente positivo para todos, para el perro y el dueño, la ecología en general y para la biodiversidad”, dice Lorena Saavedra, aunque lamenta que para ello aún falta trabajar mucho más.

Los perros que monitorearon los dividieron en tres categorías: los que se quedan en casa, los canes que se van más lejos y por varios días y otros que se quedan relativamente cerca de su casa, pero igualmente se internan en el bosque por poco tiempo.

Para Elke Schüttler “el comportamiento de exploración nos hizo notar que sí influye el apego, que sí vale la pena mejorar el apego, la relación dueño-perro”.

“Sin embargo, en este estudio no logramos determinar exactamente qué tan vinculados están los perros a su dueño, sino que algunos de los componentes que componen este vínculo llamado apego, están menos presentes en perros que se movilizan más. Como el caso de explorar más cuando están solos, en el experimento que realizamos, mientras que perros con un fuerte vínculo con su dueño exploraría menos o si lo hace, preferiblemente en compañía con su dueño”, sostienen las investigadoras.

Lorena Saavedra y Elke Schüttler creen que las relaciones que observaron no están tan bien construidas por parte de los dueños, en el sentido de que para poder interpretar los comportamientos de las mascotas es necesario dedicarse un tiempo a observarlas y comprenderlas. “Creo que esto no sucede en demasía en los perros que tienen acceso a moverse libremente. De manera anecdótica, puedo contarte que mientras hacíamos el experimento con los dueños, varios me comentaron que se habían dado el tiempo de observar qué sentía su perro. Que durante el experimento se dieron cuenta que estaban incómodos, nerviosos o no sabían bien qué hacer. El experimento les obligó a detenerse y ver a sus perros como otro ser emocional”.

Lorena Saavedra recalca que es necesario que las personas vean a sus perros como un ser que tiene necesidades tanto fisiológicas como emocionales, que son capaces de formar lazos permanentes y profundos con el ser humano, y que responden a los estímulos positivos y negativos. “Si nos esforzamos en mantener buenas relaciones con ellos, al igual que con un amigo o nuestra familia, los beneficios que obtendremos serán mutuos, y además beneficiarán a la vida silvestre”.

Y recuerda: “Cuando comencé a estudiar sobre este tema adopté una perra en Puerto Williams, cachorro. Toda la vida he tenido perros, pero con ella he logrado formar una relación mucho más intensa y especial porque me he dado el tiempo de observarla e intentar comprender sus necesidades y reacciones, de dedicarle tiempo y enseñarle cosas. Cuando dejo el portón de mi casa abierto y salgo a botar la basura, por ejemplo, ella se sienta y me mira, pero no sale de nuestro patio porque, yo creo, sabe que el patio es un territorio conocido y la calle no. Al igual que yo quiero estar cerca de ella porque disfruto de su compañía y es parte de mi familia, y para ella yo también lo soy”

Apunta que si más personas hacen lo mismo, honrarían el hecho de que los perros los hayan elegido como compañeros y hayan evolucionado junto a nosotros, hace tantos años ya atrás. “Quizás concluir con el hecho que mientras que en niños el apego hacía los padres disminuya cuando crecen, en perros se mantiene toda una vida en niveles altos. Esto hay que valorar y solo lo podemos hacer al pasar tiempo junto a nuestras mascotas”, afirma.

El estudio demostró que hay perros que se desplazan hasta 24 kilómetros de distancia de la localidad de Puerto Williams.

30 de Junio del 2021

En segundo semestre se proyecta instalar equipos para monitorear gases invernadero en Puerto Williams

En el transcurso del segundo semestre quedarán instalados los equipos en Puerto Williams que permitirán a que el Parque Omora se integre a una red internacional de monitoreo de gases efecto invernadero.

La iniciativa es parte

La zona de turbas guardan importante información para los investigadores que monitorean los efectos de gas invernadero.

del proyecto que fue seleccionado en el marco del IX  Concurso de Equipamiento Científico y Tecnológico Mediano Fondequip, convocado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), y que permitirá a que el Parque Omora, en isla Navarino, se integre a un trabajo nacional y mundial de monitoreo del intercambio de gases de efecto invernadero entre la atmosfera y los ecosistemas, fijándose lo que ocurre en las turberas y bosques más australes del planeta.

La propuesta fue postulada por el Instituto de Ecología y Biodiversidad, una de las instituciones que junto a la Universidad de Magallanes, Universidad de North Texas y Fundación Omora promueven el desarrollo de ciencia en la Reserva de la Biósfera Cabo de Hornos.

El ingeniero civil en geografía y doctorante en ciencia antártica y subantártica de la Universidad de Magallanes, Francisco Aguirre, destaca que el proyecto, que demanda una inversión cercana a los $400 millones, ya está avanzando porque ya realizaron la compra directa, en Estados Unidos, de los equipos a utilizar y se espera que estos lleguen a comienzos del segundo semestre.

“Ya se hizo la licitación de las obras para instalar los equipos en Puerto Williams y que considera la construcción de una torre, una plataforma, un tendido eléctrico y unas casetas para guardar los equipos”, explica Aguirre.

Admite que los precios de los materiales aumentaron respecto a lo presupuestado inicialmente que era por $18 millones y finalmente la licitación aumentó a $23 millones. Por ello ANID debió autorizar ese nuevo monto lo que se concretó hace algunas semanas y con ello se activó el desarrollo del contrato para la ejecución futura de las obras en Puerto Williams.

Francisco Aguirre precisa: “Se espera que los equipos ya estén en el inicio del segundo semestre y quedar instalados en el transcurso del año para comenzar a operar en el transcurso del 2022”.

Chile tiene dos estaciones de monitoreo que están concentradas en un radio de 190 kms. Una en Senda Darwin (Chiloé) y otra en el parque Alerce Costero (Región de Los Ríos). Ahora se sumarán tres estaciones de monitoreo: dos en el Parque Omora, una en zona de bosque y otra en área de turberas y la tercera en el parque Fray Jorge, región de Coquimbo. Además, al ampliarse la red se suman 14 grados sur al instalar a futuro equipos en el Parque Omora en Puerto Williams, en una zona de bosques y de turbas.

En la zona de turba el equipo de medición quedará instalado en la superficie y la estación a no más de dos metros de altura, mientras que en la zona de bosque la estación quedará sobre el dosel de los árboles a una altura proyectada entre los 20 y 25 metros. Ambas estaciones al interior del Parque Omora estarán distantes a unos 300 metros entre sí.

Estarán conectadas con los equipos de la Universidad de La Serena del Centro de Estudios Avanzados de Zonas Aridas, como también a la red de Senda Darwin. También está el apoyo nacional del Centro de Modelamiento Matemático y la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, la Red NEXER, la Universidad de la Serena y Fibra Optica Austral. Igual el apoyo internacional de Max Planck Institute (MPI) y la Universität Hamburg (Alemania), Universidad de Campinas (Brasil), Universidad de North Texas y la Universidad de Colorado Denver , ambas de Estados Unidos, lo que potenciará la colaboración de estudios de cambio climático y su intercomparación a nivel global.

08 de Junio del 2021

Académico Ricardo Rozzi gana beca internacional de investigación en el Centro “Rachel Carson” de Alemania

A fines de mayo, el académico e investigador de la Universidad de Magallanes (UMAG), Doctor Ricardo Rozzi Marín, se trasladó a Europa para comenzar una estadía en el Rachel Carson

Doctor Ricardo Rozzi Marín, biólogo y ecólogo, académico de la UMAG.

Center for Environment and Society (Centro Rachel Carson para el Medio Ambientey la Sociedad) de Munich, Alemania, tras adjudicarse una de las cinco becas que otorgó la entidad para recibir investigadores de todas partes del mundo en torno al estudio del medio ambiente y la sociedad.

Se trata de una pasantía de cuatro meses a través de la cual el conocido filósofo y biólogo chileno, a la cabeza del Programa de Conservación Biocultural Subantártica, podrá fortalecer su investigación en esta área con miras al desarrollo sostenible de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos y la macro zona austral en su conjunto. Para ello, tendrá la oportunidad de compartir miradas con pares de Asia, Oceanía, América y África y, asimismo, conocer experiencias similares en el país europeo a objeto de incorporar nuevas visiones al trabajo desarrollado en esta zona.

“Es un gran estímulo haber recibido esta beca, ya que el concepto de cohabitar y cohabitante ha captado el interés internacional en un momento de COVID, de Cambio Climático, de una sexta extinción masiva y, precisamente, el cohabitar con una nueva matriz productiva en que hay una situación “ganar-ganar”, es decir, si al medio ambiente le va bien, a la sociedad  le va bien; si al medio ambiente le va bien; a la economía le va bien”, sostuvo el investigador UMAG, quien resaltó que, esta oportunidad, “vendrá a fortalecer lo que hemos venido forjando desde Cabo de Hornos, un trabajo que ahora se nutre desde esta mirada internacional”.

En ese sentido, agradeció el continuo apoyo de la Universidad de Magallanes “en ir construyendo –enfatizó- nuevos marcos conceptuales y aplicaciones que están teniendo una incidencia creciente en el país, como es el concepto de laboratorio natural y la visión de las reservas de la biosfera que integran el bienestar humano con la conservación de la biodiversidad”.

El Centro Rachel Carson para el Medio Ambiente y la Sociedad (RCC) es un centro internacional e interdisciplinario de investigación y educación en humanidades ambientales y ciencias sociales. Como una institución sin fines de lucro, la RCC fue fundada en 2009 en una iniciativa conjunta de la Ludwig-Maximilians-Universität de Munich y el Deutsches Museum, con el apoyo del Ministerio Federal de Educación e Investigación de Alemania.

Su nombre, en tanto, se lo debe a la bióloga, escritora de naturaleza y ambientalista estadounidense, Rachel Carson, cuyos escritos crearon conciencia en todo el mundo sobre las amenazas al medio ambiente y la salud humana.

07 de Junio del 2021

Operadores antárticos analizan nuevo escenario de conservación para la navegación al continente blanco

La Región de Magallanes y Antártica Chilena a través de Punta Arenas y Puerto Williams se ha ido consolidando como una puerta de entrada a la Antártica en promedio entre 21 y 23 países han operado en los últimos veranos desde la capital magallánica. Se proyecta desde octubre próximo 88 recaladas que usarían las instalaciones de la Empresa Portuaria Austral y muchas de esas naves operarían a la Antártica desde Chile.

En este contexto el Parque Marino Islas Diego Ramírez-Paso Drake cobra importancia porque promueve altos estándares ambientales para quienes surquen sus aguas en la zona subantártica, si el parque contempla la libre navegación según el derecho internacional y el decreto de creación, no obstante las naves con destino a la Antártica deben cumplir exigentes estándares. Así como se resguardan las aguas antárticas se deben resguardar los ecosistemas subpolares, fue uno  de los temas que se debatió en el taller.

La instancia contó con la participación de ejecutivos representantes de empresas que operan hacia el continente blanco y de la Antarctic Punta Arenas Logistic (APAL), organización que agrupa  a una decena de empresas que desarrollan actividades desde Magallanes a la Antártica.

Durante el encuentro convocado en el marco del proyecto del Fondo de Investigación de Pesca y Acuicultura, FIPA 2019-12,  que ejecuta la Universidad de Magallanes, se escuchó a los operadores antárticos que plantearon y debatieron sobre  la futura administración del parque y al mismo tiempo expusieron como ha evolucionado la demanda de servicios en las últimas temporadas y el turismo.

Por su parte Nicolás Pivcevic, gerente de la empresa Dap, con operaciones por poco más de 40 años en Magallanes y volando a la Antártica desde hace poco más de tres décadas, señala que hay muchos operadores internacionales que están mirando a Punta Arenas y Puerto Williams como futuros puertos de salida. Ello porque Chile ofrecería una plataforma operacional más estable y la alta incidencia en el plan de vacunación contra el Covid-19. Además, apela a la necesidad que Chile necesita prepararse en el tema administrativo frente a la operadores, pero agrega que ante la existencia de un parque marino hay que ver también de qué forma se beneficia a la población. Asigna importancia a conjugar la preservación, la conservación y la actividad económica.

Los operadores coincidieron en distinguir la visita  puntual a islas Diego Ramírez en el Paso Drake de navegación en tránsito como ocurre normalmente, ambas actividades tienen regulaciones diferenciadas por lo cual se requerirá una zonificación en el archipiélago.

14 de Mayo del 2021

Piden que futura Constitución consagre la protección de la naturaleza y reconozca valor ambiental de la Patagonia chilena

Propuesta de las organizaciones que conforman el grupo de trabajo de Patagonia Mar y Tierra

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30 de Abril del 2021

Artista visual muestra la unión de las artes y las ciencias: trabajó dos propuestas con el viento en Puerto Williams

Si ayer la artista visual Claudia Vásquez aprovechó el marco escénico de la zona central, del desierto de Atacama o del Parque Huerquehue en la región de La Araucanía, su última conquista fue enfrentarse al viento, en el corazón de isla Navarino, y demostrar que sí existe la integración de las artes con la ciencia y las humanidades.

Fueron tres semanas que habitó en Puerto Williams y trabajó en el Parque Omora, gracias a una residencia apoyada por la Universidad de Magallanes (UMAG) y Fundación Omora, que le permitió llegar por primera vez a la comuna más austral de Chile y “empaparse” de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.

Esta artista, egresada de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, fue al encuentro del viento magallánico, pero ese viento que sopla con fuerza, muy distinto al que recorre las otras latitudes del país. Fue a encontrarse con ese viento que tiene la influencia de la región subantártica y de los mares australes.

Tras este primer viaje quiere regresar a futuro: “Mi propuesta para los años venideros es generar un plan de intervención que aune el espíritu del arte con la ciencia, de modo de desarrollar nuevas colaboraciones, tanto con la Fundación Omora, como con otras instituciones que tengan entre sus intereses investigativos el viento”.

Y agrega: “El poder conocer y comprender parte del quehacer científico, como algunas de las investigaciones desarrolladas en el Parque Omora, ha permitido situarme en un nuevo lugar de reflexión en torno al paisaje, por ejemplo: el programa ‘Turismo con Lupa’, posibilitó el desarrollo de mi proyecto de intervención en miniatura”.

Claudia Vásquez recuerda que fue en el año 2007 que comenzó a desarrollar prácticas de artes en la naturaleza en el desierto de Atacama “Desde ese momento surge el interés y la oportunidad de comenzar a trabajar en el paisaje tanto, a nivel emocional como conceptual”.

Recuerda que “la última residencia en que participé aconteció en el Parque Nacional Huerquehue (Region de La Araucanía) en octubre del año 2020, durante ese periodo establecí la primera conversación con el profesor Ricardo Rozzi, quien me dio a conocer su investigación desarrollada en el Parque Omora. A partir de ello surge mi curiosidad e interés de experienciar las actividades de extensión que se realizan en el lugar. Es decir, los programas de ‘Turismo con lupa’, ‘Monitoreo de las aves’ –que realiza metódicamente el ornitólogo Omar Barroso — y el programa de cercanía con las aves llamado Experiencia corazón a corazón”.

Así ideó las dos propuestas artísticas. La primera fue la intervención en el paisaje del Parque Omora, con escritura en miniatura de carácter efímera. Para ello uso pequeñas letras de las “sopas de letras” de fideos. Allí escribió textos de Charles Darwin, del profesor Rozzi y de ella misma que invitan a reflexionar sobre aspectos simples y profundos del valor de estar vivos.

Preparó seis textos y se preguntó dónde los colocaría. Y eligió sobre troncos, directamente sobre los senderos, campo de turba o sobre el puente que es parte del escenario del parque Omora.

“Fue un reto maravilloso realizar escritura efímera en el bosque, donde su forma, rugosidades y texturas se manifestaban como los retos para llevar a cabo mi propuesta, la cual era escribir en el lugar, utilizando letras en miniatura para construir diversos textos reflexivos en torno a la naturaleza”, relata, al explicar que los textos fueron afirmaciones o preguntas que se desplegaban bajo la lógica de construir una gran línea. Una idea materializada en una línea.

La segunda propuesta, se vinculó a la investigación en torno al viento en Punta Gusano, la cual pudo concretar con apoyo de la Armada y consistió en usar una tela liviana de 120 metros cuadrados de color anaranjado, atada a la baliza que es parte de la señalización marítima que orienta a los navegantes. La tela se vio manipulada por la acción del viento y simultáneamente Claudia Vásquez se relacionó corporalmente con la tela a modo de performance.

Fue un espectáculo sublime donde el viento moldeó la figura de la tela y la intervención artística pudo ser vista incluso desde la bahía de Puerto Williams.

Ambas propuestas quedaron registradas de manera audiovisual y ahora la artista está abocada a la edición de todo el material para decidir de qué forma y metodología difundirá su encuentro con el viento a orillas del canal Beagle.

Por ello igual está agradecida del apoyo de Omar Barroso y Gabriel Leiva que la apoyaron en los registros gráficos y audiovisuales, como también de una manera mágica Brandon Barbosa, documentalista y navegante de la vida.

Claudia Vásquez dice que le importaba conocer del parque Omora, la metodología en que se daba a conocer o forma de extensión del parque, el ecoturismo con lupa, el monitoreo de aves y el encuentro directo con la zona.

“Lentamente comencé a coordinar la residencia con el profesor Rozi teniendo como foco creativo el Parque y las investigaciones realizadas en torno a este. Ya en Puerto Williams, conocí a un grupo de científicas y científicos, que de una u otra forma colaboraron con mi residencia. Dentro de este grupo de personas se encuentra, Elke Schuttler. Debo mencionar también, que no solo las personas cautivaron mi interés, pues cada vez que salía de la estación de campo de la UMAG el viento de la isla Navarino no pasaba desapercibido” resume.

Las barreras del viaje

Las restricciones impuestas por la pandemia, que acecha al mundo, no estuvieron exentas para retrasar el viaje de Claudia Vásquez a Puerto Williams, quien hubiese querido viajar en el verano, pero recién pudo hacerlo cuando la comuna Cabo de Hornos levantó restricciones tras una cuarentena.

Tras llegar a Punta Arenas, a mediados de marzo, viajó vía marítima en el ferri “Yaghan” a Puerto Williams. Para ella esas 34 horas de navegación sirvieron para ir desconectándose de la vida ciudadana y comenzar a sentir en los canales fueguinos como aparecía el viento.

“Fue un acercamiento conmovedor llegar a Puerto Williams navegando por los canales de la Patagonia, donde muchas veces el silencio y la inmensidad se convirtieron en compañeros de viaje.  Para mí, el Cabo de Hornos no es el fin del mundo, por el contrario, creo que ahí se inicia el mundo”, describe la artista visual.

Rápidamente el viento la impactó porque sintió que era muy distinto al que ella conocía en la zona central del país. Después fue encontrándose con la comunidad de Puerto Williams. Al comienzo se sentía observada, acusándose claramente que ella era foránea, pero al pasar los días fue conversando con los habitantes y todo fluyó muy rápido.

“Respecto a mi relación con la comunidad, muchas veces al conversar con ellos, parecía que nos conocíamos hace mucho tiempo……cómo olvidar a la señora Teresita, a Miguel y a tantos otros, a quienes cuando les comentaba que realizaba un proyecto de arte y ciencia, rápidamente lo relacionaban con el Parque Omora”, dice Claudia Vásquez.

Así también constató, al hablar con algunos habitantes, que una persona era de Arica, otro de Concepción y otra de Talca, pero le llamó la atención que el denominador común en muchos de ellos fue el amor que los radicó en una zona como Puerto Williams donde habían llegado para trabajar por dos o tres meses y ya completan cinco o seis años porque han formado familias.

Pero el encontrarse con la geografía de la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos le despertó las ansias por llegar a otros rincones de la zona y repetir otra perfomance con el viento. Así lo sintió cuando dejó Puerto Williams y en su viaje vía aérea a Punta Arenas se imaginó como sería situarse en otros parajes prístinos que ofrece el territorio subantártico.

La artista visual se ilusiona que ello lo pueda concretar en dos años más, pero necesitará de mayor financiamiento. “Tuve la gran fortuna de contar con la colaboración de Gabriel Leiva (fotógrafo) y de Brandon Barbosa (documentalista), para desarrollar el registro de la intervención realizada en Punta Gusano. Estas colaboraciones se generaron de manera bastante espontánea, pero, indudablemente, es un aspecto a desarrollar formalmente, en mis fututos proyectos”.

Claudia Vásquez ya completa otra perfomance con el viento. Así como fue en la costa del litoral desde la Casa Cultural Poli, donde se desplegó en un acantilado y las oleadas del viento eran más lentas y sensuales; luego en Tilquilco, que también es zona ventosa, la tela registraba un movimiento delicado, pero no menos bello, en Punta Gusanos, a orillas del Beagle, literalmente se encontró con la brutalidad del viento. Por ello admite que necesita cerrar el ciclo de investigaciones en torno al viento.

25 de Abril del 2021

El ecoturismo con lupa es abordado en Mundo TV de República Dominicana

El profesor en biología y conductor del programa Lo Exclusivo en Mundo TV, en República Dominicana, Oxiris Reynoso, abordó la importancia del ecoturismo con lupa impulsado en el Parque Omora de Puerto Williams, al amparo del Programa de Conservación Biocultural Subantártica.

Los invitamos a ver la entrevista en el siguiente link del canal de Youtube de Oxiris Reynoso: https://www.youtube.com/watch?v=GXEzkze-oN0

Para ello dialogó por casi 35 minutos con el director del programa, biólogo y ecólogo, académico de la Universidad de Magallanes y Universidad de North Texas, Ricardo Rozzi Marín, quien durante la entrevista destacó las ventajas que permite para el ser humano conectarse con la biodiversidad más pequeña a través de la lupa y apreciar las pequeñas plantas que habitan sobre un tronco o los insectos que tienen su hábitat, entre otros ejemplos.

25 de Noviembre del 2020

RECONOCIMIENTO A LA INNOVACIÓN Y EXPLORACIÓN RECIBE ECOTURISMO CON LUPA DE PARQUE OMORA

En el Palacio de La Moneda en Santiago y en ceremonia encabezada por el Ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand; del Ministro de Ciencias, Andrés Couve; la Ministra de Medio Ambiente, Carolina Schmidt y la Ministra de Cultura, Consuelo Valdés, la Fundación Imagen de Chile, entregó el Premio Estrecho de Magallanes, en reconocimiento a la innovación y exploración con impacto global a la iniciativa “Ecoturismo con lupa y Cabo de Hornos: Un laboratorio natural para el mundo” que se ha desarrollado desde hace más de  20 años en Puerto Williams al amparo del Parque Omora.

Este reconocimiento destaca el trabajo de cooperación en investigación, educación y conservación biológica y cultural que han impulsado la Universidad de Magallanes, el Instituto de Ecología y Biodiversidad (IEB), la Universidad de North Texas y la Fundación Omora, a orillas del Canal Beagle y en la Reserva de la Biosfera Cabo de Hornos.

Un reconocimiento que anticipa el futuro desafío de estas instituciones, que proyectarán aún más el trabajo de la ciencia y la educación, con el Centro Subantártico Cabo de Hornos a inaugurarse el próximo año con una inversión cercana a los $10 mil millones.

El Canciller Andrés Allamand, al intervenir en la ceremonia señaló que “tal como el descubrimiento del Estrecho de Magallanes no fue fruto del azar o de la suerte, sino el resultado de la creatividad, perseverancia y el alma emprendedora de Hernando de Magallanes, también son producto de la perseverancia y la capacidad de innovación la invención de la turbina eólica de Nicolás Orellana (ganador en la Categoría Nacional) y la transformación de Cabo de Hornos como polo de desarrollo científico, tecnológico y turístico por parte de Ricardo Rozzi. Los premiados encarnan el mismo espíritu que hace 500 años hizo de Magallanes el descubridor del Estrecho que lleva su nombre, y de Elcano el primer hombre en circunnavegar la tierra”.

En tanto, el Presidente de la República, Sebastián Piñera, quien se hizo presente a través de un video grabado, felicitó y agradeció especialmente a los premiados por su aporte a la Innovación Nacional y “por poner a Chile a la vanguardia en la búsqueda de soluciones para el futuro de un mundo mejor”. Además, agradeció a las Embajadas de Chile alrededor del mundo “por el gran trabajo que han hecho identificando talento, proyectos y visiones”.

Los proyectos ganadores del Premio serán los protagonistas de las piezas de difusión con que Imagen de Chile promueve al país en el mundo.

El ecólogo y filósofo Ricardo Rozzi, académico de las universidades de Magallanes y North Texas y director del IEB, al intervenir en la ceremonia, expresó que “este premio es un hito que pone muy contentos a los magallánicos, porque con la actividad del Ecoturismo con lupa comienza un nuevo modo de mirar que trae consigo la inauguración del Centro Subantártico Cabo de Hornos en Puerto Williams, una plataforma internacional para monitorear el cambio climático global en la que Chile será un centinela del cambio climático en el extremo sur de América”.

Richard Glenn, jefe de la Misión de la Embajada de los Estados Unidos en Chile, destacó que una de las metas como misión diplomática es que haya mejor cooperación y coordinación en temas cientíticos. “Tenemos una larga historia de cooperación científica y es bueno para los dos países avanzar en asuntos científicos”, afirmó.

Andres Couve, ministro de Ciencias, resaltó la importancia de reconocimiento a la investigación y frente al rol que juegan instituciones como la Universidad de Magallanes en el extremo sur en el trabajo conjunto con instituciones como el Instituto de Ecología y Biodiversidad o la Universidad de North Texas, señaló que no solo hay que lograr investigación de calidad, sino que “haya una investigación muy coordinada, muy articulada entre las universidades, entre los centros de investigación, entre el mundo privado, entre la sociedad civil, sector público por ejemplo con la participación de diversos sectores y las Fuerzas Armadas hace que la combinación de expertice y capacidad nos permite hacer cosas que son únicas. No solamente que seamos puerta de entrada a la Antártica o región subantártico, sino que podamos desarrollar polos científicos tecnológicos que sean capaces de atraer talento e inversión”.

Ricardo Rozzi, quien ha liderado este trabajo en las últimas dos décadas, sostiene: “Este premio al laboratorio natural Cabo de Hornos nos alegra a los magallánicos porque trae una esperanza de mayor salud y bienestar para los seres humanos y el conjunto de los seres vivos con que co-habitamos en el planeta. Con la actividad ‘ecoturismo con lupa’ se inaugura un nuevo modo de mirar”.

“Y este nuevo modo de mirar –agrega- inaugurará el 2021 el Centro Cabo de Hornos en Puerto Williams donde se ha establecido una plataforma internacional para un tipo de conservación que integra la sustentabilidad social, económica y ambiental. Se superan así dicotomías entre conservación y economía, y el ecoturismo con lupa pone en valor una biodiversidad que había permanecido ‘invisible’ para la cultura, la educación y la ciencia. Además, en la cumbre austral de América se ha monitoreado el impacto del cambio global sobre la biodiversidad de musgos y otros pequeños organismos, y con el nuevo Centro Cabo de Hornos en Chile se consolidará un centinela del cambio global para el mundo”, dice el investigador.

“La lupa nos da un sentido para apreciar esta maravillosa diversidad de los ‘bosques en miniatura del Cabo de  Hornos’, en momentos que los organismos diminutos cobran especial relevancia en los tiempos de dolor del Covid-19, pero también ofrecen nuevos horizontes para una economía y sustentabilidad post covid”, señala Rozzi.

Eric Catalfamo, Consejero de Prensa y Cultura de la Embajada de Estados Unidos en Chile, opina ante este reconocimiento y la cooperación que se ha dado entre ambos países a través de las universidades de Magallanes y de North Texas que “la Embajada ​de los Estados Unidos tiene un estrecho vínculo con la Región de Magallanes y sus instituciones, que se ha desarrollado a lo largo de los años y que se ha visto reflejado en las visitas ​regulares de nuestros embajadores y funcionarios ​de la embajada, como también de la National Science Foundation, NASA, y otras entidades. En ese contexto, nuestro apoyo para el desarrollo del Programa de Conservación Biocultural Subantártica y del Centro Cabo de Hornos es un reflejo de esa extensa y sólida colaboración.  La ​cooperación e intercambio en las ciencias ​y la educación son una prioridad para nosotros y un pilar de nuestra relación bilateral​, y este trabajo en conjunto se ejemplifica en el rol de la Universidad de North Texas como socio fundador del Centro Cabo de Hornos”.

Refiriéndose al futuro Centro Cabo de Hornos, opina: “Este programa cuenta con conceptos nuevos para la generación de modelos de desarrollo innovadores que integran la sustentabilidad y la ética ambiental, y posee el enorme potencial de convertir a Magallanes en un polo de investigación científica. Estamos ciertos de que la investigación e iniciativas que se generen desde el centro serán una valiosa contribución para la comunidad científica no tan solo en Chile, sino que en el mundo entero, para el bienestar de nuestras sociedades”.

Álvaro Fischer, presidente del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, destaca: “Este premio lo que hace es relevar la disposición a hacer investigación científica en lugares muy emblemáticos del territorio nacional, como es en particular la zona Cabo de Hornos en el extremo sur de Chile, así como lo es también la zona de Atacama en el extremo norte del país”.

Considera que son zonas que tienen una particular capacidad para atraer investigación científica y tecnológica de clase mundial al país y, por lo tanto, le otorga la connotación de ser un lugar donde se desarrollen este tipo de actividades. “Además, en este caso el premio reconoce los logros que se han alcanzado durante un largo tiempo para implementar una iniciativa innovadora en una zona remota, que por lo alejada resulta especialmente notable que se haya desarrollado un proyecto de esa naturaleza. Yo creo que esas dos cosas son importantes de destacar”.

Juan Oyarzo, rector de la Universidad de Magallanes, realza que este premio debe enorgullecer a los magallánicos porque son 20 años en que el trabajo realizado conjuntamente con la Universidad de North Texas que ha propiciado poner un primer plano al Cabo de Hornos. “Lugar que nos presenta grandes características al ser un laboratorio natural, que nos permite estudiar y monitorear la biodiversidad, donde podremos observar los efectos del cambio climático a nivel mundial. Este reconocimiento nos estimula para seguir apoyando el trabajo de Ricardo Rozzi y su equipo, que son un claro ejemplo de que se puede realizar ciencia de excelencia en uno de los lugares más australes del mundo, cuyos resultados son de gran importancia para el desarrollo del país”.

“El 2021 entrará en funcionamiento el Centro Cabo de Hornos en Puerto Williams, un espacio que permitirá en el futuro un monitoreo permanente del cambio climático a nivel mundial, transformándolo en un ‘centinela’ en esta materia. No podemos dejar de lado el trabajo que se está desarrollando con la declaración del Parque Marino Islas Diego Ramírez – Paso Drake, cuyo aporte a la soberanía y a los ecosistemas más invisibles para el ser humano permitirán la conservación de los océanos y con ellos beneficiar a toda la biodiversidad, protegiendo los recursos naturales y culturales de manera sostenible”, concluyó la autoridad académica de la UMAG.

25 de Noviembre del 2020

Expertos internacionales destacan importancia de parques marinos para la conservación de los océanos

La importancia que adquieren los parques marinos como espacios definidos en el maritorio para la conservación de los océanos, beneficiando a toda la biodiversidad de cada área, fue destacada por investigadores expertos internacionales que intervinieron en el tercer taller del Proyecto del Fondo de Investigación de Pesca y Acuicultura (Fipa) para definir el Plan General de Administración del Parque Marino Islas Diego Ramírez-Paso Drake.

Uno de los panelistas en la jornada, -convocada por el Instituto de Ecología y Biodiversidad, Universidad de Magallanes, Universidad Católica del Norte, Universidad de La Serena y el Fipa-, fue el doctor Gonzalo Cid, coordinador internacional de la National Oceanic and Atmospheric Administration de los Estados Unidos, quien abordó las lecciones que deja hasta ahora el Sistema Nacional de Áreas Marinas Protegidas de los Estados Unidos. Indicó que existen cuatro áreas de gran escala que se asemejan al área marina protegida de las islas Diego Ramírez en el paso Drake.

Explicó que las experiencias aprendidas indican que lo más importante es que la definición Federal de áreas protegidas incluye recursos culturales, muchas permiten conservar la historia del país y de los pueblos originarios de Estados Unidos.

En este aspecto, citó que hay que considerar siempre los elementos de interés social y que está basado en la experiencia de 100 años que tienen en los Estados Unidos.

Cid resaltó que hay un desafío de coordinación entre los distintos actores y jurisdicciones, pues existe sobre posición entre instituciones y autoridades. La mitad del presupuesto en conservación marina de la agencia del gobierno norteamericano se invierte en el trabajo con las comunidades y el conocimiento tradicional se integra en la gestión de las áreas.

En Estados Unidos hay 1.700 áreas marinas protegidas equivalente al 26% del territorio. El movimiento de conservación existente se ha transformado en un movimiento que le da importancia a los procesos ecológicos más que una especie, fijándose en la inclusión social, en ampliar las áreas y crear redes con objetivos comunes.

Gonzalo Cid recordó que se ha aprendido que los procesos complejos se tienen que explicar en lenguaje simple y con la participación de las comunidades. Además, recordó que la importancia ecológica ambiental no es el único objetivo de las áreas protegidas, sino que éstas tienen un valor cultural, espiritual y las han usado como centros de formación para que los científicos entiendan que hay seres humanos e intereses dentro de estas áreas.

También recordó que las áreas marinas son instrumentos de planificación espacial y valoró la importancia de los consejos consultivos, porque justamente en esta instancia muchas veces se escucha lo que no se quiere escuchar. “Las áreas deben permitir integrar los factores externos, cambio climático, especies invasoras, pesca ilegal, hay que evitar que los planes de manejo no sean inflexibles”, recalcó.

Asimismo, destacó la importancia de generar alianzas porque hay que poner atención al cumplimiento de la ley: “La fiscalización basta que ocurra una vez para que sea un elemento disuasivo”. Además, asignó importancia al co-manejo, porque se requiere la participación de los actores, “es una necesidad absoluta, que no se puede evitar y los planes de manejo tienen que tener una gran flexibilidad para adaptarse al cambio”, dijo.

Desde el Atlántico Sur

Por su parte el doctor Ander de Lecea, del Instituto de Investigación Ambiental del Atlántico Sur de las Islas Falkland, subrayó: “tener parques marinos no sólo asegura la conservación de la biodiversidad para las futuras generaciones, sino que también asegura que las actividades económicas marinas bien gestionadas puedan tener un futuro sostenible”.

Agregó que el tener zonas que tiene la conservación en el epicentro de los planes de gestión de regiones marinas es muy relevante a nivel mundial. “Muchas regiones del mundo han sido diezmadas por actividades humanas y muchos estudios han demostrado que tener áreas dedicadas a la conservación de ecosistemas, y no solo de especies individuales, puede tener resultados beneficiosos para el área gestionada y las aguas circundantes”, expresó.

En cuánto a cuáles son las potencialidades que visualiza en el Parque Marino Islas Diego Ramírez-Paso Drake, expresó que aunque es un área remota y de difícil acceso, es de gran relevancia ya que contiene varios montes submarinos, así como las islas Diego Ramírez.

Incluso recordó que los propios montes submarinos también se consideran ecosistemas marinos vulnerables, concepto que surgió de las discusiones en la Asamblea General de las Naciones Unidas (AGNU) y ganó impulso después de la Resolución 61/105 de la AGNU. “Estos son ecosistemas que son vulnerables a la actividad humana y podrían tardar mucho en recuperarse de cualquier impacto humano. Los montes submarinos también albergan varias especies que a su vez se consideran ecosistemas marinos vulnerables, por ejemplo, corales de aguas profundas o esponjas, entre otros. Estas especies crearán estructuras que pueden albergar altos niveles de biodiversidad”, señaló.

Los albatros, una de las especies que anidan en el Parque Marino Islas Diego Ramírez-Paso Drake (Foto Omar Barroso)

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