Cuando el organismo lo requiere realiza un sobre esfuerzo, es decir, nos hace ser capaces de procesar más información sobre un problema y actuar de forma rápida y decidida. Nuestra vida y el entorno universitario, todo en constante cambio, nos exigen continuas adaptaciones, por lo tanto, cierta cantidad de estrés (activación) es necesaria.
Sin embargo, nuestro organismo posee recursos limitados y se agota de mantenerse este sobre esfuerzo. En este caso o cuando las respuestas han resultado insuficientes o exageradas en relación con la demanda, se produce el estrés, que de permanecer crónicamente e intensificarse, puede producir otros síndromes más graves, perjudicando nuestra salud, nuestro desempeño académico e incluso nuestras relaciones personales.
¿Cómo sé si tengo estrés?
Si presentas los siguientes síntomas:
1. Psicológicos: ansiedad, irritabilidad, enojo, miedo, fluctuación del ánimo, síntomas depresivos, apatía, etc.
2. Cognitivos (a nivel del pensamiento): hipersensibilidad a la autocrítica, dificultad para concentrarse y tomar decisiones, olvidos, preocupación por el futuro, pensamientos repetitivos, excesivo temor al fracaso.
3. Conductuales: llanto, reacciones impulsivas, risa nerviosa, trato brusco y/o menos contacto con los compañeros; impuntualidad y ausentismo académico; rechinar los dientes o apretar las mandíbulas; aumento del consumo de café, tabaco, alcohol y otras drogas; mayor predisposición a accidentes; aumento o disminución del apetito, dificultad para descansar.
4. Fisiológicos: músculos contraídos, manos frías o sudorosas, dolor de cabeza, problemas de espalda o cuello, perturbaciones del sueño, malestar estomacal, gripes e infecciones, fatiga, respiración agitada o palpitaciones, temblores.
¿Qué hago si me siento estresado?
La mejor manera de prevenir y hacer frente al estrés es reconocer cuándo aumentan nuestros niveles de tensión y ante qué estímulos o situaciones. Luego, es bueno prevenir o controlar los excesos en las demandas procedentes del entorno o bien de nosotros mismos. En los casos en que la situación que nos genera estrés es inevitable, como un examen, el desafío consiste en hacer frente a la situación de la manera más saludable posible, lo cual implica no seguir haciendo aquello que sabemos, por la experiencia, no nos ha dado resultado. Te sugerimos algunas estrategias que pueden ayudarte a hacer frente a situaciones de mucha tensión:
1. Relájate. Realiza actividades que te permitan renovarte física y psicológicamente: descanso, vacaciones, deportes y actividades de ocio, técnicas de relajación. 2. Haz ejercicio. Las actividades físicas como caminar, nadar, bailar, etc., reparan nuestras fuerzas y nos reaniman. 3. Mantén una dieta saludable. Evita la automedicación y el abuso de cafeína, alcohol y comidas. 4. Sé asertivo. Establece límites, aprende a decir que “NO”. Suspende las actividades que son menos prioritarias para ti. 5. Intenta delegar cuando haces trabajos en grupo y pedir ayuda cuando sientas que no te la puedes solo. 6. Organiza tu tiempo. Prioriza y estructura tus actividades y expectativas de modo realista, dejando tiempo también para el ocio, actividades personales e imprevistos. Dedica unos minutos a programarse semanal y diariamente, determinar objetivos, prioridades y decisiones: qué hacer y qué no hacer. Anticipa tareas para evitar posteriores aglomeraciones. 7. Aprovecha tiempos dispersos, inútiles. No pospongas las cosas, hazlas de inmediato y no las evites. 8. Intenta mantener expectativas realistas. Esperar demasiado de uno o de los demás, exigirte perfección o ser inflexible con las prioridades puede generar mucha frustración. 9. Busca alguien de confianza con quien conversar y expresar tus emociones, tanto la alegría, como la pena y la rabia. 10. Anticipa las situaciones estresantes y prepárate considerando todo lo anterior e imaginando la situación (el examen o la entrevista, por ejemplo) y practicando tus respuestas y reacciones para estar preparado. 11. Ordena tu espacio personal. Limpia y arregla tu cuarto y tu mesa de estudio. Cambia tu ambiente físico de manera que te ayude a trabajar y descansar mejor. 12. Aprovecha tus horas de máximo rendimiento. 13. Mantén la perspectiva. Es la U, no la vida entera!
Para mayor información sobre este tema o si te sientes sobrepasado, recuerda que puedes acudir a la Unidad de Consegería Estudiantil en Salud Mental dela DAE.