Este proceso tiene como finalidad fundamental, el hecho de asegurar la calidad de las instituciones de educación superior y de las carreras de las cuales dispone.
El proceso de acreditación de una institución superior, consta de tres etapas. Una de ellas es la que consta de una autoevaluación, por parte de los organismos que forman parte de la universidad, es decir en un nivel interno; por otro lado, en el nivel externo el mecanismo de certificación pública de calidad de las carreras de pregrado y de las instituciones de Educación; y finalmente, la aplicación del Plan de Mejoramiento propuesto en la eta de autoevaluación.
El organismo encargado de este procedimiento es el Consejo Nacional de Acreditación (CNA-Chile).
La CNA, es un organismo autónomo que se relaciona con el Presidenta de Chile a través del Ministerio de Educación. Su función es verificar y promover la calidad de las universidades, institutos profesionales, centros de formación técnica autónomos y carreras y programas que ellos ofrecen. Este organismo -conformado por académicos y profesionales de connotada trayectoria- es el que otorga o rechaza las solicitudes de acreditación de las instituciones y sus programas, tras concluir el proceso.
Se acreditan son las instituciones de educación superior, y las carreras con las cuales estos cuentan.
Los estudiantes que componen nuestra universidad son fundamentales en la primera etapa del proceso de acreditación, denominado autoevaluación institucional o de carreras según corresponda, ya que están insertos en el sistema educativo y conocen la realidad de la universidad. A través de la realización de las encuestas, los alumnos pueden dar cuenta de esto, es decir de las fortalezas que esta posee y que debe destacar, y las debilidades o falencias que se deben mejorar.
Tiene un mínimo de dos años y un máximo de siete, una vez que es aprobada la acreditación y luego que el periodo finiquite, la institución o carrera debe repetir el proceso.
Es de suma importancia, ya que esta, se posiciona como un “sello de calidad” para la institución que la recibe, es una garantía que demuestra que la universidad otorga una buena educación, lo que la diferencia de otras y por ende le aporta prestigio.